Ansiedad 2018-11-15T08:37:26+00:00

La ansiedad se puede superar

Todos alguna vez hemos sentido ansiedad o preocupación en algún momento determinado de nuestra vida, sobre todo cuando hemos tenido que enfrentar situaciones que pueden resultar estresantes como hablar en público, ir a una entrevista de trabajo, asistir a un evento importante, etc. Cundo sentimos esto es porque la ansiedad es una emoción común y de supervivencia que tenemos todas las personas para enfrentar situaciones estresantes y de incertidumbre donde esta emoción cumple una función adaptativa.

La ansiedad como instinto natural de supervivencia es un tipo de ansiedad que te hace estar en alerta, ayudándote a ser más productivo y a realizar el trabajo de manera más eficiente. Hay momentos en los que la ansiedad en vez de sernos útil nos impide llevar una vida normal, convirtiéndose en un obstáculo. Esto ocurre cuando aparecen síntomas de ansiedad sin ningún motivo aparente, o bien, que el nivel de ansiedad que sentimos ante un evento o acontecimiento concreto es totalmente desproporcionado respecto al peligro real que supone. Esto puede provocar frustración e incluso depresión

Cuándo tenemos un problema de ansiedad

Podemos llamarlo problema cuando se dan varios de los síntomas asociados con la ansiedad que provocan angustia o algún daño funcional en la vida de la persona que lo sufre, pues se ven afectadas varias áreas de la vida de la persona. Se pueden ver alteradas las relaciones sociales y familiares, el trabajo y los estudios. Los extremos emocionales presentes en los trastornos de ansiedad pueden ir, desde una simple sensación de nerviosismo, a episodios de terror o pánico. Desde el Centro de Ayuda Cristiano te recomendamos que te pongas en manos de profesionales de la salud para poder trabajar en conjunto y apoyar todas tus necesidades físicas, psicológicas y espirituales.

La persona diagnosticada con un trastorno de ansiedad observará que:

  • Tiene una respuesta extrema
  • Le cuesta controlar su reacción
  • Su forma de vida cambia debido a la ansiedad, evitando las situaciones que le causan daño.

En nuestra sociedad los trastornos de ansiedad son muy comunes y existen tratamientos efectivos.  Detectando los síntomas a tiempo, se podrá utilizar el tratamiento apropiado para aprender a manejar y controlar esos síntomas, mejorando la calidad de vida.

Existen diferentes tipos de ansiedad. A continuación vamos a clasificar los mas importantes y comunes.

No eres la única persona que sufre ansiedad…

Estos son algunos de nuestros ejemplos de casos parecidos al tuyo

Tipos de ansiedad

Como hemos comentado anteriormente, es muy importante poder conocer el tipo de ansiedad y los síntomas que lo acompañan para poder prevenir los signos y poner solución cuanto antes.

Entre los trastornos de ansiedad más comunes encontramos los siguientes:

ANSIEDAD GENERALIZADA: 

Podríamos decir que una persona padece ansiedad generalizada si la sensación de ansiedad y preocupación está presente la mayor parte del tiempo y por cualquier cosa. Este trastorno interfiere en tu día a día, a lo largo de un periodo de 6 meses. La ansiedad generalizada se caracteriza por la alta preocupación que sufren las personas que la padecen. Tienen una sensación de preocupación constante, y muy exagerada de aspectos de su vida como son: la salud, la familia, el trabajo, la pareja, los hijos, el futuro, etc.

Este grupo de personas tiende a anticipar continuamente los desastres o catástrofes tanto en relación a uno mismo como con el resto de personas allegadas. Los pensamientos que suelen rondar su cabeza son del tipo, “voy a perder mi trabajo”, ‘me duele la cabeza, seguro que tengo algo grave’, etc. El encontrarse en un estado de alerta y preocupación constante les hace ser vulnerables a otros síntomas como por ejemplo, la intranquilidad (no están cómodos en ningún sitio), problemas para conciliar el sueño, dificultades para concentrarse al leer un libro, ver una película o llevar una conversación con alguna persona. Es razonable que las personas con ansiedad generalizada se encuentren agotadas y fatigadas con todo el conjunto de síntomas que presentan. Suele ser complicado que consigan llevar a cabo las tareas que antes realizaban.

En consecuencia de todo lo que hemos comentado, las personas con ansiedad generalizada desarrollan una serie de signos y síntomas físicos asociados. Los más comunes son: tensión muscular, dolores de cabeza, temblores, molestias abdominales (náuseas), necesidad de orinar con frecuencia, irritabilidad, entre otros.

TRASTORNOS DE PÁNICO:

La gran diferencia de los trastornos de pánico con las personas que tienen ansiedad generalizada, es que los síntomas de pánico son más agudos, y suelen derivar en problemas psicológicos o físicos.

Generalmente, las personas con trastornos de pánico sienten como se acelera el corazón, empiezan a sudar, aparecen temblores en las manos, sensación de debilidad, flaqueza; notan una fuerte opresión en el pecho unida a una sensación de ahogo, de falta de aire, mareos…

Al percibir estos síntomas, la persona interpreta estas sensaciones de forma muy catastrófica, creyendo que va a sufrir un ataque al corazón, que algo malo le va a ocurrir, o incluso que la muerte le acecha.

Es una sensación difícil para quien la sufre, ya que suele darse una sensación de irrealidad en la que la persona siente que puede perder el control, e incluso cree que va a volverse loca.

Todos estos síntomas obstaculizan el desarrollo normal de las actividades de su día a día. El conjunto de sensaciones interfieren en todas las tareas que desea desempeñar, pues se reduce el número de actividades por las molestias físicas que sienten. Suelen ser personas que acuden a los servicios de urgencias con asiduidad porque creen que les ocurre algo grave.

El problema se vuelve más grave cuando la persona empieza a evitar salir a la calle o asistir a situaciones tales como ir al cine, de compras, museos, conciertos o incluso el hecho de salir de casa solos, porque siente miedo al pensar que le podría pasar algo grave. Esta podría ser una característica añadida a los trastornos de pánico, la Agorafobia. En los casos con este nuevo síntoma, la persona cree que si le ocurre algo, nadie podrá ayudarla, que se encontraría ‘solo o sola ante el peligro’. En algunas ocasiones podría conseguir asistir a estos lugares si va acompañado de alguien de confianza, en ese caso, se enfrentará a esas situaciones, pero probablemente al final ni la compañía de la otra persona le consiga calmar, y termine por evitar todo lugar ‘peligroso’ donde pueda ocurrir el ataque de pánico.

Cuando vivimos el aquí y el ahora sin recrearnos en el futuro, la ansiedad desaparece.

TRASTORNO OBSESIVO-COMPULSIVO

Son pensamientos o ideas de carácter ansioso, que pueden influir en nuestro comportamiento. Las personas con este problema se sienten “abrumadas” por sus propios pensamientos, imágenes o impulsos.

Las obsesiones se podrían definir como ideas, pensamientos, imágenes o impulsos persistentes que invaden nuestra mente. El tipo de pensamientos obsesivos serían pensamientos repetitivos y persistentes sobre determinados objetos como: pomos de puertas, teléfonos públicos, los asientos de un autobús, grifos, bolígrafos etc., o personas que están contaminadas o sucias y que van a transmitirle la contaminación; también pueden presentarse en forma de imágenes repentinas acerca de la posibilidad de hacerse daño a sí mismo o hacérselo a los demás. Las dudas le asaltan sobre, si habrá cerrado la puerta de casa, o el gas, la ventana, el grifo, desconectado la plancha; ideas absurdas y sin sentido. La persona puede ser consciente de que sus obsesiones no tienen ningún sentido, y la mayoría de las personas han intentado no hacer caso de ellas poniendo resistencia de algún modo. Sin embargo, le resulta imposible y muy complicado desprenderse de las ideas y pensamientos.

Las compulsiones son las conductas o pensamientos que la persona que padece un trastorno obsesivo compulsivo se efectúa de manera repetitiva y de acuerdo con determinadas reglas, como respuesta a una obsesión. Un ejemplo sería lavarse las manos repetidas veces a lo largo del día, con una gran cantidad de jabón o incluso usando desinfectantes, y siguiendo un orden determinado; repetirse mentalmente algunas frases para “evitar” el peligro o pensar en “cosas buenas”; comprobar varias veces las cerraduras, el gas o la plancha; poner los objetos del escritorio, el cajón o el estante en un determinado orden, etc. La compulsión también es conocida como ritual, se presenta después de sentir una alerta compulsiva, acompañada de un deseo de resistirse a ella. Al igual que las obsesiones, estos intentos no suelen tener éxito.

FOBIAS: 

El síntoma característico asociado a las fobias es el miedo. El miedo se concentra en una situación, objeto o actividad concreta. Una persona con una fobia, experimenta un temor intenso y excesivo ante la presencia de un determinado objeto o situaciones, como son: determinados animales, espacios cerrados, las alturas, ver sangre o heridas, las inyecciones, la oscuridad, las tormentas, conducir, etc. Incluso pueden evocar ese sentimiento de miedo con solo pensar en el objeto o situación que lo provoca. La respuesta de la persona con fobia ante los objetos o situaciones temidas suele ser de evitación, ya que les genera una gran ansiedad. Estos miedos son un problema cuando interfieren en la actividad diaria de la persona. Es decir, interfieren o perturban las rutinas laborales, académicas o sociales de la persona que los sufre.

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO: 

La causa principal de este tipo de estrés es el haber vivido una situación traumática. Cuando una persona ha vivido o presenciado un acontecimiento en el que su vida corría peligro o su integridad física o psicológica se han visto amenazadas, decimos que ha sufrido una experiencia traumática. Podrían ser situaciones relacionadas con alguna catástrofe natural, un accidente, inundaciones, incendios, accidentes de tráfico, asaltos, violaciones, abusos y malos tratos infantiles, atentados, tiroteos, torturas, secuestros, ser tomado como rehén, combates en el frente de guerra, encarcelamiento como prisionero de guerra o internamiento en campos de concentración, son experiencias que jamás nadie imaginaria vivir y por ello causan unas respuestas de miedo intensas ante situaciones de recuerdo. Son respuestas muy normales a situaciones tan anormales que nadie debería vivir ni presenciar.

Las expectativas irracionales y el anticipar el futuro nos lleva a sufrir ansiedad.

FOBIA SOCIAL:

Como hemos comentado antes, ponerse nervioso ante situaciones comunes como puede ser una presentación oral, o tener una cita, etc. puede formar parte de la naturaleza humana. La mayoría de las personas ante situaciones importantes puede experimentar síntomas físicos de ansiedad como rubor, palpitaciones, temblores o sudoración; que tengan pensamientos y dudas acerca de su actuación o de cómo la verán y será vista por los demás; y en algunos momentos, deseen acabar cuanto antes. Este tipo de sensaciones son muy comunes y conocidas como ansiedad social o ansiedad antes la evaluación por parte de otros. Sin embargo, las experiencias de las personas con fobia social son muchos más graves, perturbadoras e incapacitantes. Sienten un miedo intenso e responden evitando aquellas situaciones que les provoca sensaciones de malestar.

Causas de la ansiedad

Las causas de la ansiedad han sido muy estudiadas pero no se encuentran las causas exactas que pueden dar lugar a los problemas de ansiedad. Sin embargo, sí podemos nombrar una serie de factores que podrían motivar la aparición de este trastorno, algunos de ellos son:

  • Factores hereditarios;
  • Ambiente en el que vives;
  • Eventos o situaciones traumáticas;
  • Sufrir estrés alto;
  • Enfrentar cambios radicales.

Es importante encontrar una explicación a nuestra ansiedad, para poder enfrentar el problema y buscar una solución.

Viviendo el presente nos hace libres y a encontrar el bienestar. Dañar a otras personas es fuente de angustia y padecimiento mental. ¡Anímate a trata bien a los demás!

Síntomas de la ansiedad

Los signos y síntomas de la ansiedad son muy variados y afectan a nuestra mente y cuerpo, por lo que vamos a dividir los síntomas de la ansiedad en grupos:

  • Físicos: taquicardia, falta de aire, temblores, sudoración, nauseas, vómitos, dificultad motora, mareos entre otros.
  • Psicológicos y conductuales: sensación de peligro constante, inseguridad, inquietud, agobio, estado de alerta, bloqueos, impulsividad.
  • Cognitivos: confusión y dificultades para concentrarse o prestar atención.
  • Sociales: dificultad para expresarse, irritabilidad y ensimismamiento.

¿Cómo comprobamos que tenemos ansiedad?

Vamos a facilitarte una serie de preguntas sobre la ansiedad que hayas podido sentir en la última semana. Responde a la opción con la que mejor te identifiques. Puntúa cada una de las sensaciones que aparecen a continuación según la frecuencia de los síntomas de ansiedad en una escala del 0 al 3, donde 0 es igual a nunca y 3 es igual a siempre o casi siempre. Después suma tus respuestas y con tu puntuación total escoge la opción que te mostramos en el apartado de puntuación.

Síntomas 0 1 2 3
Llanto para aliviar tu malestar
Dificultad para estar quieto, intranquilidad.
Movimientos torpes
Pensamientos o imágenes desagradables
Fumas, comes o bebes para calmar tu ansiedad
Sensación de tensión muscular
Dificultad para concentrarte
Sensación de bloqueo mental
Anticipación de acontecimientos negativos. Castastrofismo
Falta de memoria
Fatiga, especialmente importante al final del día
Dificultad para tomar decisiones
Problemas para dormir
Evitas o escapas de determinadas situaciones
Haces movimientos repetitivos
Te mueves más de lo habitual
Aumento de la frecuencia cardiaca
Sensación de angustia o aprensión

Puntuaciones

Consulta la interpretación de tu puntuación obtenida. Recuerda que es solo una estimación subjetiva del grado de ansiedad que puedas haber padecido en la última semana. Esperamos que te pueda ayudar a conocer tu nivel de ansiedad y te recomendamos solicitar apoyo en el Centro de Ayuda Cristiano para enfrentar la causa de dicha ansiedad.

0-18 puntos – Ausencia de ansiedad

No debes preocuparte, tu nivel de ansiedad corresponde a respuestas normales de situaciones ansiosas. Puede que en estos momentos te encuentres algo más nervioso pero tu respuesta es adecuada y normalizada.

19-36 puntos – Ansiedad leve o moderado

Tu nivel de ansiedad se sitúa en el límite saludable. Debes tener cuidado con aquellas situaciones que te generen más ansiedad para evitar la sobrecargar demasiado y poder gestionar tu ansiedad antes de que empieces a sentir tus niveles demasiado altos.

37-54 puntos – Ansiedad alta

Tus niveles de ansiedad son demasiado altos. Es muy necesario que comiences a gestionarlos ya que estos pueden derivar en graves problemas emocionales y de salud. Te aconsejamos tomarte la vida de forma más tranquila y, si no puedes, solicítanos una cita en el Centro de Ayuda Cristiano, donde estaremos encantados de acogerte.

¿Qué puedo hacer si sufro un ataque de ansiedad?

Sabemos que no es fácil controlar una crisis de ansiedad pero te vamos a dar unas pautas para que puedas aplicarlas en esas situaciones generadoras de ansiedad. Lo primero que vamos a pedirte es que intentes no pensar que te va a suceder algo malo porque cuanto más te centres en ello, más síntomas vas a tener.

  • Intenta distraer tu atención hacia algo diferente de lo que te está sucediendo. Puede ayudarte pensar en algo que te resulte agradable como un lugar bonito y relajante.
  • Recuerda que los síntomas son una respuesta al estrés. Repítete que las reacciones de tu organismo no son peligrosas y no te va a pasar nada.
  • Controla la respiración. Cuando la respiración la hacemos de manera consciente y se acelera, se produce una “hiperventilación”. Por lo que podemos marearnos al presentarse en el cuerpo un desequilibrio entre la cantidad de oxígeno y la de CO2, aumentando mucho el primero y disminuyendo bruscamente el segundo.
  • Respira de forma consciente, cogiendo y soltando el aire de forma controlada y despacio mejora la situación. Suelta el aire por la boca como si quisieras apagar una vela.

¿Qué puede hacer el Centro de Ayuda por mí?

El Centro de Ayuda Cristiano es un centro cuyo único objetivo es ayudar a todas las personas que lo necesiten. Siempre existe una salida y nosotros te la enseñaremos, solo tienes que tener fe. Nosotros creemos que siempre hay una solución para los problemas y que nunca es demasiado tarde para darle la vuelta a la tortilla y empezar una nueva vida. Te invitamos a visitarnos para atender de manera particular y confidencial tus necesidades, creemos que podemos ayudarte, como lo hemos hecho con tantos casos.

Desde el Centro de Ayuda Cristiano creemos que los problemas de ansiedad se pueden superar con apoyo y ayuda espiritual. Detrás de los problemas de ansiedad, además de la necesidad física, también hay un factor espiritual, por lo que, a través de nuestras reuniones, podrás encontrar la ayuda, la dirección y sobre todo las herramientas para recuperar el control de tu vida y superar la ansiedad. Con principios cristianos que respetan la individualidad de la persona y su libertad, en nuestras reuniones aprenderás a fortalecerte espiritualmente y de forma emocional, porque todos creemos que, si la fe puede mover montañas, mucho más podrá restaurar la vida de una persona que aprenda a usarla. No dudes en ponerte en contacto con nosotros ahora mismo o en visitarnos en el Centro de Ayuda Cristiano.