Creer en uno mismo no es opcional

Muchos creen en Dios, pero no creen en sí mismos. Eso puede llevarlo a comenzar un ciclo de autosabotaje. La inteligencia espiritual debe utilizarse diariamente, absolutamente en todo momento. Usted tiene un poder que no imagina. Y puedo afirmar, sin temor a equivocarme, que ese poder es responsable de la situación en la que usted está hoy, cualquiera que sea.

Usted tiene un arma poderosa en las manos, que es su fe. Ella puede conducirlo a una vida de éxito y confianza o a una vida de derrota y autoboicot. Pero ¿cómo? ¿La fe no debería ser algo positivo, capaz de mover montañas? Sí, lo es, pero es una fuerza poderosa que también puede utilizarse de forma negativa.

Usted es un profeta de su propia vida. Y las profecías que hacemos sobre nosotros mismo son autorrealizables, es decir, las realizamos incluso sin darnos cuenta. Eso está comprobado. Esperar que pase algo hace que realmente termine pasando. Si usted cree que puede, usted puede. Pero si cree que no puede, difícilmente lo logrará. Lea lo anterior otra vez.

Todo depende de usted. Una profecía negativa autorrealizable es una barrera mental que lo hace fracasar justamente por haber esperado fracasar. Convengamos: quien actúa así consigo mismo no necesita enemigos.

Con todo ese poder en sus manos, puede decidir creer en usted mismo. Al principio, puede parecer que se está engañando, pero en realidad está modificando sus modelos mentales a su favor. Si hasta ahora ha creído en una mentira acerca de usted (que no tiene capacidad, que no es inteligente, que nunca podrá hacer lo que desea o que cierto sueño en particular no es para usted), su cerebro cree que es verdad. Sin embargo, al reemplazar esas afirmaciones por otras nuevas, que creen en el futuro que usted espera, poco a poco esas nuevas afirmaciones se convertirán en la verdad que guiará su progreso.

Haga de cuenta que es un abogado que necesita demostrar que su pensamiento negativo está equivocado. El pensamiento negativo acerca de usted mismo solo existe porque usted no razonó lo suficiente sobre el tema. Vamos, piense un poco más. Intente verlo usted es capaz de hacer. Cuando Dios llamó al profeta Jeremías y le dijo que hablaría con los jefes de su pueblo (y no era para decirles cosas buenas, por lo que debía ser muy valiente), Jeremías no creía en sí mismo. Él dijo:

¡Ah, Señor Dios! ¡He aquí, no sé hablar, porque soy muy joven!” (Jeremías 1:6).

Observe la visión de Jeremías sobre sí mismo. Dios le dijo que sería un profeta, es decir, que tendría que hablarles a varias personas. Entonces, Jeremías miró a sus condiciones, a lo que creía sobre sí mismo. Lo que vemos entonces es el sentimiento de Jeremías, porque si realmente hubiera razonado sobre eso habría pensando: “espera un minuto, es Dios quien habló conmigo, ¡lo voy a lograr!”. Pero nuestro sentimiento de inferioridad, nuestra baja autoestima, no nos deja pensar. Y vea la respuesta de Dios a Jeremías:

Me dijo el Señor: No digas: `Soy muy joven´, porque a todo lo que te envíe irás, y dirás todo lo que te mande. No temas delante de ellos, porque contigo estoy para librarte, dice el Señor” (Jeremías 1:7-8).

Dios le dejó muy claro a Jeremías que no debería fijarse en lo que pensaba que era su condición, porque si Dios estaba con él, sería posible hacer cualquier cosa. Todo le es posible al que cree. ¡Todo! Usted no debe fijarse en su condición o en su situación. Si Dios puso dentro de usted ese deseo de cambiar, es porque Él está a su lado. Si no cree en usted mismo, crea en lo que Dios piensa acerca de usted.

Tenga cuidado con lo que usted espera. Piense bien en qué cree. Nuestra vida es el resultado de la lente con la que elegimos ver el mundo. Usted solo verá lo que desea encontrar. Haga una prueba. Mire a su alrededor, donde esté, y busque el color azul. En serio, hágalo. Deje de leer este libro y mire a su alrededor buscando el color azul. ¿Qué pasó? Dos minutos atrás usted ni se había dado cuenta de cuánto azul había en el mundo, pero al empezar a buscarlo ahora, tiene la impresión de que el azul está en todas partes. ¿Sabe por qué? Solo vemos lo que estamos buscando. Solo encontramos lo que estamos predispuestos a encontrar.

Si se mete en la cabeza que es un incompetente, le dará a su cerebro la orden para buscar cualquier indicio de esa incompetencia. Cada vez que se equivoque o no pueda hacer algo, se disparará  la alarma de “incompetencia”. Su cerebro guardará esa señal como comprobación de la profecía que hizo sobre usted mismo. El conjunto de esas señales hará que la profecía se autorrealice. Sin embargo, cada vez que acierte o logre hacer alguna cosa, su cerebro lo ignorará, a fin de cuentas, no está programado para registrar las oportunidades en que usted lo logró, sino las veces en las que falló.

Porque no está buscando eso, él no registrará esa victoria. Está ocupado registrando las derrotas, para confirmar su mala impresión sobre usted. ¿Se da cuenta del peligro? Usted está coleccionado pequeñas derrotas y desechando pequeñas victorias. Tendemos a convertirnos en expertos en aquello en lo que concentramos nuestra atención y nuestra fuerza. SI su atención y su fuerza están concentradas en sus fracasos, se convertirá en un experto en fracasos, no importa cuántas veces acierte.

No es cuestión de cree que usted es lo máximo o que ya sabe hacer algo que todavía no aprendió, sino de hacer un esfuerzo consciente para cree que puede desarrollar cualquier que necesite. Si tiene conciencia de su potencial y trabaja para desarrollarlo, usted ya estará arriba del promedio.

¿Qué podría perder si empieza a cree en su potencial? ¿Qué podría perder si empieza a trabajar para convertirse en una persona realizador? El realizador es aquel que pone su potencial en acción. Él transforma su energía potencial en actitudes realizadoras, que materializan sus sueño. Para eso, es necesario ser paciente y trabajar un poco cada día, respetando las etapas y el tiempo. Nada crece de un día para el otro. Cuando un agricultor siembra una semilla, no espera ver la planta crecida al día siguiente, pero sabe que la semilla está allí. Sabe que, debajo de la tierra, está ocurriendo un milagro que, pronto, será visible.

Lo mismo pasa con nuestra vida. Con paciencia y perseverancia, podremos ver cualquier cambio volverse realidad. Nuestra parte del trabajo es mantener la certeza de lo que queremos, no solo con respecto a nuestros proyectos y sueños, sino también con relación a nosotros mismo. En el libro “El pan nuestro para 365 días”, el devocional del día 11 de julio habla sobre este pasaje de Jeremías y termia con una frase que me gustaría que usted recordase: ” Si Dios cree en usted, ¿quién es usted para no creer en sí mismo?”

By | 2018-08-27T08:22:18+00:00 agosto 27th, 2018|Sin categoría|0 Comments

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