El poder de la indignación consciente

¿Usted sabía que toda persona de éxito está constantemente indignada? No indignada contra Dios, contra las personas o contra el gobierno, sino ante las malas situaciones. Indignada ante la injusticia. La indignación consciente es una no conformidad. La personas no se acomoda. Y si no tiene eso dentro de usted, le enseñaré a tenernlo. La indignación no es una causa primaria, es una consecuencia. Nace de la visión que la persona tiene de la grandeza de Dios. Usted sabe que Él es muy grande, entonces entiende que no puede conformarse con nada que no sea compatible con Él. Si Dios es tan grande, no tiene ningún sentido aceptar una vida mezquina, de derrota, de miseria, de opresión. Simplemente no tiene sentido.

¿Cómo puedo estar pasivo frente a una vida humillante? Eso agita algo dentro de usted. Su ser no se conforma, es como si todo estuviera distorsionando en el mundo. Es la sensación de quien ve una injusticia, de que ve una incoherencia. Si no tiene esa indignación dentro de usted, trate de desarrollar su visión respecto a Dios. Su forma de verlo despertará o no esa indignación. Recuerde el capítulo anterior. Invierta en su relación con Dios para que puedan trabajar juntos.

Muchas personas también desarrollan esa indignación porque creen que merecen más de lo que tienen. Por verse grandes, no aceptan una vida pequeña. Eso también funciona y genera indignación. El problema es que se trata de algo que depende exclusivamente de su autoconfianza. Si un día usted se siente pequeño, disminuido frente a una situación, no podrá reaccionar con la indignación necesaria. Por eso, poder colocar la fuente de su indignación en su visión de la grandeza de Dios es mucho más seguro.

Cuando el pueblo de Israel estaba siendo oprimido por los enemigos y sufría la humillación de tener todo su trabajo robado cada cierto tiempo, Gedeón descubrió dentro de sí esa indignación. Él estaba escondido, sacudiendo el trigo en el lugar donde se pisaban las uvas, para ponerlo a salvo de sus enemigos. Cuando el ángel se le aproximó y lo saludó diciendo: “El SEÑOR está contigo, hombre esforzado y valiente“, Gedeón le respondió con una indignación sincera: “Ah, Señor mío, si el SEÑOR está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: `¿No nos sacó el SEÑOR de Egipto?´” (Jueces 6:13).

En otras palabras, Gedeón estaba afirmando: “Yo sé que Dios es grande y muy poderoso. Entonces, si él realmente está conmigo, ¡esta situación no tiene ningún sentido!”. Observe que él no se rebeló contra Dios, simplemente demostró que creía en lo que había oído sobre él durante todo ese tiempo. Usó la lógica y encontró una situación incoherente. La respuesta que recibió fue sorprendente: “Y mirándole el SEÑOR, le dije: -Ve con esta tu fuerza y salvarás a Israel de manos de los madianitas. ¿No te envío yo?” (Jueces 6:14). “Ve con esta tu fuerza”. La fuerza de Gedeón era su indignación.

Lo que denomino “indignación consciente” es lo que muchos podrían denominar “incoformismo positivo”, que es cuando la persona, con la motivación de mejorar, de resolver un problema, se dispone a adoptar actitudes creativas y valientes, independientemente de la dificultad que pueda enfrentar, pues jamás se rinde.

En el indignado. Dios tiene un aliado. El indignado es diferente. Su mirada es diferente, sus actitudes son diferentes, su comportamiento es diferente, la postura es diferente. Y los resultados que alcanza también son diferentes.

Quien manifiesta esa indignación escomo una antorcha. Quema e ilumina. Tiene un fuego que quema en su interior y que no le permite acomodarse, no lo deja entregarse y lo hace enfrentar cualquier situación.Esa indignación es su fuerza, ella noquea al problema con un puñetazo certero. En vez de vivir aterrorizada con los problemas, la persona reacciona de tal manera que el problema es el que tiene miedo de ella, porque sabe que no va a descansar hasta que su vida cambie. Es una cuestión de honra. La situación puede esta horrible, pero continúa luchando.

Cualquier problema actúa como una aplanadora. Si usted retrocede, el problema avanza hasta aplastar absolutamente todo. Si se queda callado, inerte ante la situación, es como si estuviera, dándole permiso a la aplanadora para avanzar. Como en el dicho popular, “el que calla, otorga”. Pero cuando usted tiene esa indignación motivadora en su interior, no se queda callado.

Entienda bien: quien manifiesta la indignación consciente no tiene problemas con las personas ni se queja. Tal vez incluso se quede callado frente a las otras personas, pero no se queda callado ante Dios. Cuando la persona está indignada, habla con Dios de forma diferente. Habla como quien cree en el poder que él tiene y en quien él. Como quien no espera menos de él.

Pero cuidado: hay una gran diferencia entre “indignación” y “rebeldía”. Micolega Guaracy Santos lo explicó de la siguiente manera: “La rebeldía es diferente a la indignación. La indignación es racional, empuja hacia Dios. La rebeldía es desesperación, porque lleva a las personas a pagar el mal con mal, a tratar de hacer justicia por mano propia”. Perfecto. La indignación es racional. La rebeldía es emocional.

By | 2018-10-08T10:09:04+00:00 octubre 8th, 2018|Sin categoría|1 Comment

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One Comment

  1. Federico 14 octubre, 2018 at 4:49 am - Reply

    Hola! bendiciones. Que lindo haber encontrado esta pagina. Muy linda reflexion.
    Yo hace un tiempo habia encontrado en internet unos salmos recitados y creo que tenian que ver
    con esta pagina. Eran muy bonitos y me acordaba que tenia que ver con un centro de ayuda en españa
    o almenos me parece! no se si por las dudas sabran de lo que les pregunto. igual, ya de por si los articulos del blog estan buenos. muchas bendiciones! que puedan ser de gran bendicion a los que lo necesiten!

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