Catástrofe en Sant Llorenç

Luto, estrés y fango, mucho fango. Esta es la estampa de la localidad de Sant Llorenç des Cardassar unos días después de haber sido azotada por la mayor tromba de agua registrada en la historia de la isla de Mallorca, y que desbordó, de manera imprevisible y repentina, el torrente de Sant Llorenç.

El pasado martes 9 de octubre nadie se imaginaba que aquella alerta amarilla por lluvias se convertiría en una ola de devastación que se cobraría la vida de al menos 12 personas y que dejaría un pueblo en ruinas y cubierto de lodo.

De las víctimas mortales nos sobrecogen algunas historias como la muerte de un matrimonio de avanzada edad ahogados en el bajo de su casa, o una pareja de turistas británicos, que murieron al sumergirse en el torrente el taxi en el que viajan. También una madre perdió la vida tras salvar a uno de sus hijos pero no consiguió rescatar al menor de 5, que todavía sigue desaparecido.

«Papá no quiero morir» Decía una niña de 8 años que intentaba refugiarse con su madre hasta que las viniesen a rescatar. La madre lo recuerda y rompe a llorar y dice «al menos estamos vivas».

También se han registrado innumerables pérdidas económicas. Familias con un final más feliz, ya que no han sufrido la pérdida de un ser querido, pero que han visto como sus casas se han convertido en lodazales por la magnitud de la riada. El agua llegó a los 3 metros en algunas casas, inundando por completo el bajo de estas, dificultando así, las tareas de rescate de algunas personas. Los coches, convertidos en barcas, se agolpaban y formaban peligrosas presas de varios metros de altura. El comercio también ha sufrido pérdidas, y pequeños empresarios han perdido su fuente de renta y el ánimo, «el bajón vendrá después» dice un señor que ha perdido su frutería.

Bomberos de Mallorca, la Guardia Civil e incluso un cuerpo militar de soldados de Valencia estuvieron trabajando desde las primeras horas para minimizar los efectos de la tragedia. También se puso en marcha un gran operativo de auxilio para ayudar a las familias afectadas que se vieron obligadas a abandonar sus casas.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, anunció la declaración de zona catastrófica para que las personas afectadas puedan solicitar las ayudas estatales.

Ola de solidaridad

Este hecho también ha impulsado gestos heroicos por parte de personas del pueblo y de alrededores. Gente de todos los rangos de edad se dispusieron, rastrillo en mano, a achicar el agua y el barro de las casas anegadas, así como a devolverle la luz a algunas casas que se habían quedado en penumbra tras la tromba.

También hubo héroes no tan anónimos, como Rafa Nadal, el famoso tenista mallorquín, que se sumó a la ola solidaria poniendo a disposición de las víctimas sus dos centros deportivos, y que también se personó para ayudar a limpiar las casas que habían sido seriamente dañadas.

Centro de Ayuda Cristiano

El Centro de Ayuda Cristiano de Manacor y de Palma de Mallorca también se ha dispuesto a ofrecer ayuda a las víctimas, no sólo de tipo físico, sino también espiritual.

15 voluntarios y los responsables de los dos centros se pusieron en marcha desde las primeras horas para ayudar a quitar el fango de los bajos y garajes de las viviendas de las dos localidades más afectadas por la tromba de agua. También ofrecieron bolsas de alimentos para aquellos que todavía no habían recibido la ayuda del Ayuntamiento, pero la ayuda más urgente era la de ponerse manos a la obra achicando y limpiando.

Eddy de Souza y Carlos Villareal, responsables por el trabajo del Centro de Ayuda de Palma de Mallorca y de Manacor, respectivamente, resaltaban la actitud solidaria de los voluntarios que aparecieron de manera espontánea, «me llamó mucho la atención la actitud altruista y solidaria de las personas, que venían incluso de lejos, y que se ponían las botas para ayudar», dice Eddy.

Ayuda espiritual

También los voluntarios del Centro de Ayuda Cristiano ofrecían ayuda espiritual para aquellos que pasaron momentos angustiosos o que perdieron un familiar en la tragedia, puesto que los voluntarios han sido debidamente preparados para realizar este tipo de acción. Este cuerpo de voluntarios también estuvo presente en otras tragedias como el terremoto acaecido en Lorca, en 2011, y que se cobró la vida de 9 personas.

El Centro de Ayuda Cristiano recibe, a diario, personas que sufren en los más variados ámbitos. Personas que han sufrido traumas o maltrato han encontrado una salida y han recuperado las riendas de su vida. También asisten a personas y familias con problemas de depresión, vicios, problemas económicos, sentimentales y de salud.

En las Islas Baleares existen dos Centros de Ayuda:

Palma de Mallorca

C/ Antoni Frontera, 20 Local 1

Manacor:

Avenida d’es Torrent, 36

Para otras conocer otras direcciones visite www.centrodeayudaesp.es , llame al 91 539 26 18 o contacte por Whatsapp en el 600 400 624.

Catástrofe en Sant Llorenç

Catástrofe en Sant Llorenç

Catástrofe en Sant Llorenç

By | 2018-10-16T14:04:30+00:00 octubre 16th, 2018|Sin categoría|0 Comments

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