Muchas veces los problemas acaban minándonos psicológicamente. Comenzamos a sentirnos tristes, angustiados, vacíos y sin salida. Perdemos la perspectiva de nuestra vida y, todo, carece de sentido. Tocamos fondo y llegan, incluso, los deseos de suicidio. En ocasiones buscamos soluciones y respuestas. Nos preguntamos dónde está Dios cuando más Le necesitamos y nos sentimos abandonados.

El obispo Paulo Roberto, en el culto del pasado domingo, mandó a los asistentes un mensaje de esperanza. Él señaló que Dios está con todos nosotros para socorrernos, no estamos solos. Puede que no Le veamos, pero tenemos algo más importante: la garantía de Su Palabra. Esta Palabra es fiel, verdadera y se cumple en la vida de aquel que cree.

La mejor demostración son los testimonios reales de personas que lograron vencer sus problemas. Ada contó al obispo los detalles de una vida llena de traumas. Creció en un orfanato y siempre se sintió muy sola. Tenía muchos complejos y cayó en una fuerte depresión. Lo único que la animaba a vivir era el hecho de encontrar un marido con el que formar una familia y ser feliz. Se casó, pero fue un verdadero infierno. Tanto ella como sus dos hijos fueron víctimas de malos tratos y tuvo que abandonar el domicilio familiar con sus pequeños. Ahí tocó fondo porque se sintió completamente fracasada. Ada rezaba, pero estaba convencida de que Dios no la escuchaba y no la iba a ayudar.

Un día escuchó un programa de radio que hablaba sobre el Centro de Ayuda y vio una esperanza. Empezó a acudir y fue consciente de que su vida podía cambiar. Siguió los consejos y logró salir de la depresión. Ahora es una mujer feliz, tiene paz, y es independiente económicamente. La clave de su éxito fue aceptar la ayuda de Dios.

El caso narrado por Ada no es un hecho aislado. Son muchos los testimonios de personas que han logrado dar un giro de 180 grados a su vida. Por eso el obispo Paulo afirmó que “es importante que entiendas que nadie nació para sufrir, ni con el destino marcado. Muchas personas pasan por fracasos, desilusiones, pero eso no significa que Dios nos haya abandonado. Todo depende de la manera en la que practicas la fe”. En definitiva, nuestra vida solo cambiará si nos rendimos a Dios y reconocemos que Le necesitamos porque sin Él no somos nada.

Para finalizar, el obispo Paulo se dirigió a los asistentes: “Todos vosotros tenéis sueños y queréis realizarlos. Vais a conquistar todo a través de la fe porque para quién cree todo es posible. Jesús es la Luz de la vida, la única Luz que puede iluminar tu camino. Eso no es religión. No es el Centro de Ayuda o una religión concreta la que va a cambiar tu vida: es Jesús”

Un mensaje realista cargado de ilusión. Y es que nosotros somos los que marcamos nuestro destino. Las cosas no caerán del cielo, tendremos que luchar y perseverar, pero conseguiremos todo lo que nos propongamos si usamos correctamente la fe práctica.