A diario escuchamos casos de personas que están angustiadas, desesperadas y afligidas por la gran cantidad de problemas que sufren en su vida. No ven ninguna solución y se sienten en un callejón sin salida. Personas que no encuentran trabajo, que están endeudadas, que tienen problemas de adicciones o que se sienten solas porque perdieron a su familia. Entran en un círculo vicioso del que es muy complicado salir.

El obispo Paulo Roberto, consciente de esta situación, realizó una oración por ellos en la reunión del pasado domingo, para que a través de la perseverancia y de la fe práctica consigan sus objetivos. En su mensaje señaló que Dios sabe todo lo que nos ocurre, conoce nuestros pensamientos, sentimientos, miedos e inseguridades. Él es el único capaz de librarnos de todas estas situaciones.

Para lograr todo esto no es suficiente decir que tienes fe, es necesario ponerla en práctica. En la Biblia encontramos muchos ejemplos de personas que tuvieron que enfrentarse a problemas difíciles pero obedecieron la Palabra de Dios y obtuvieron la victoria. Uno de los casos que mejor lo ilustra fue la historia del Rey Ezequias. Antes que él reinaba su padre, pero no ejerció de manera ejemplar y trajo muchas consecuencias. Cayó en el pecado de la idolatría de otros dioses, acabó cerrando las puertas del templo e impidiendo que la gente entrara. Además practicó la hechicería. Por sus pecados, los reyes de Asiria llegaron y dominaron Judá. Sufrieron una tremenda opresión y la gente era muy infeliz.

Cuando Acaz murió, reinó Ezequías. Era un momento muy difícil. Afortunadamente, su madre le educó en la Palabra de Dios y creció en la fe con otro espíritu diferente al de su padre.

Judá estaba oprimido porque tenían que pagar altos impuestos a los reyes de Asiria. Ezequías obedecía la Palabra, era fiel a Dios en todo. Así que los reyes de Asiria decidieron acabar con Ezequías. Sus enemigos querían invadir Jerusalén y que el pueblo se revelará en su contra.

Los embajadores de Asiria llevaron una carta de afrenta para Ezequías. Él sabía que humanamente no tenía condiciones para enfrentarse a ese ejército pero estaba convencido de que Dios podía librarle de sus enemigos. Usó la fe racional e inteligente, cogió la carta en la que le desafiaban, fue a la casa de Dios y clamó a Dios por una respuesta.

La noche en que Ezequías subió al templo y presentó la carta de desafío salió el ángel del Señor y mató en el campamento de los asirios a 185.000 hombres. El rey de los asirios se asustó y huyó, no entró en Jerusalén. Cuando llegó y se postró vinieron sus propios hijos y lo mataron por la espalda. Ezequías conquistó la victoria y pudo reestablecer de nuevo el reino de Judá. Lo convirtió en un lugar próspero y lleno de paz.

¿Qué nos enseña esta historia? La moraleja es sencilla. Si quieres tener una vida próspera necesitas refugiarte en Dios y obedecer Su Palabra. La fe teórica no sirve de nada, hay que ponerla en práctica. Eso no quiere decir que no vayas a sufrir o a tener problemas, ¡todos los tenemos! Lo que significa es que aunque surjan dudas y trabas, Dios siempre nos dará la victoria. No adelantamos nada encerrándonos en casa, presos de una depresión. Solo vencerás si tomas una actitud de fe y la pones en práctica.