Las dificultades que atravesamos en la vida provocan que, en muchas ocasiones, nos invada el pesimismo. Pensamos o pronunciamos frases como “mi problema no tiene solución”, “nunca conseguiré ser feliz”, “nadie me entiende”, etcétera. Entramos en una espiral que, lejos de ayudarnos, nos hunde más. Nos deprimimos, nos desesperamos y, en ocasiones, perdemos las ganas de vivir.

Ante estas situaciones, el obispo Paulo Roberto en el santo culto del domingo, remitió a los asistentes a la historia de superación de Ezequías. “Cuando Ezequías recibió la noticia de que Senaquerib quería destruir Jerusalén sabía que no tenía capacidad para enfrentarse a él, pero no se desanimó. Rasgó sus vestidos y se humilló delante de Dios. Presentó a Dios las cartas que había recibido diciéndole que ningún Dios sería capaz de librarle porque los reyes de Asiria ya habían invadido y destruido muchas naciones. Ezequías confió en Dios y Él le respondió y le dio la victoria”.

Igual que le sucedió a Ezequías puede pasarle a cualquiera de nosotros. Por muchas dificultades a las que nos enfrentemos, nuestra vida puede cambiar y mejorar. El obispo señaló que nuestra guerra es espiritual porque constantemente las fuerzas del infierno nos mandan palabras de duda y de amenaza para intentar destruir nuestra fe.

Quizá estés leyendo estas líneas y te reconoces en todas estas situaciones. La clave es apoyarse en la Palabra de Dios y no dejarnos abatir por los problemas. No existen los casos imposibles para el que cree. “Al igual que hizo Ezequías para vencer al rey de Asiria, es necesario entregarnos a Dios al 100% en cuerpo, alma y espíritu”, afirmó el obispo.

Y continuó asegurando que, “David buscó al Señor y Él lo libró de todos los temores. Ezequías siguió su ejemplo. Si miras al Señor, nunca prevalecerá el mal en tu vida. David era un hombre lleno del Espíritu de Dios y también pasó por angustias, él tuvo enemigos, sufrió persecuciones, pero en todas sus batallas Dios le dio la victoria”.

Resolverás los problemas de hoy pero mañana vendrán otros. Es ley de vida. Por eso es necesario vivir con fe y apoyarnos en Dios. Solo de esta manera venceremos ante cualquier circunstancia.

Necesitamos tener fe, pero una fe práctica. De nada sirve seguir una tradición religiosa, por costumbre, sin seguir realmente la Palabra de Dios. Quienes han entendido esto y se han entregado a Dios son capaces de sobreponerse a los problemas económicos, a las luchas internas, a la tristeza y, en definitiva, a todo aquello que nos impide ser felices.

Para finalizar la reunión, y coincidiendo con el inicio de la Semana Santa, el obispo consagró las ramas de olivo de los asistentes. “Así como Jesús tuvo su entrada triunfal en Jerusalén y la gente alzaba las palmas y le adoraba, nosotros las alzamos para que cuando éstas personas entren con estos ramos en casa, el Señor acuda con ellos y restaure sus vidas”, apostilló el obispo.

El Espíritu Santo es nuestro mejor aliado. Por todo ello el mejor consejo es que perseveres en la fe.