“Tiene todo en esta vida y no es feliz”. Seguro que habéis escuchado esta frase refiriéndose a alguien que tiene una familia, un trabajo, un buen estatus económico, etcétera. Entonces, ¿cuál es su problema? Le falta alcanzar la paz interior.

Probablemente esa persona no sabe por qué se siente vacía, pero la realidad es que el pesimismo invade su vida y no encuentra motivos para seguir. Esto es algo más habitual de lo que creemos. Por eso el obispo Paulo Roberto pidió, al Señor, en la oración del pasado domingo que intercediera por todas estas personas que no encuentran salida. Esta reunión fue, además, muy especial porque se conmemoró el domingo de resurrección. “El Señor murió en la cruz y dio su vida para salvarnos. Él venció la muerte, resucitó y está vivo”, añadió el obispo.

Su muerte fue nuestra vida porque nos rescató del diablo y cargó con todos nuestros pecados. Al resucitar dio sentido a nuestra esperanza y a nuestra salvación porque “Jesús resucitó en cuerpo, mente y alma”, afirmó el obispo Paulo.

A día de hoy muchas personas creen en los muertos, les invocan y les tienen terror. “Tenemos que temer a los vivos, no a los muertos. Los muertos no pueden hacer nada malo ni bueno por nosotros. Solo aquel que murió y resucitó puede socorrernos: el Señor Jesús. Él venció la muerte”, comentó el obispo.

¿Qué podemos hacer nosotros para salir victoriosos ante cualquier problema? Es necesario que sepas que tener una religión, seguir una tradición o acudir a la iglesia a escuchar la Palabra, no va a salvar tu vida.  El secreto es creer y poner toda tu confianza en Él.

A Jesús no le importan tus errores ni tus pecados. ¿Sabes quién fue la primera persona que le vio nada más resucitar? María Magdalena. Una mujer, a priori, perturbada, pecadora y de la que Jesús tuvo que expulsar hasta 7 demonios. Este es uno de los mejores ejemplos.

En definitiva, muchas veces el mal intenta entrar en nuestras vidas para dañarlas y generar dudas. Para evitarlo, tenemos que apoyarnos fuertemente y con convicción en la fe. Si creemos en Dios, Él perdonará nuestros pecados y cambiará nuestras vidas.