El pasado martes llevaron comida a 100 personas sin hogar

Hechos traumáticos, malas decisiones, pérdida de empleo, ruptura del matrimonio… estas son algunas de las circunstancias que han llevado a más de 40.000 personas, en España, a vivir en la calle. Pasan frío, calor, hambre, soledad, angustia y no encuentran consuelo. De hecho, la sociedad, los mira muchas veces como “bichos raros”.

Nadie está exento de convertirse en una persona sin hogar y, nadie, está en la calle porque quiere. Desgraciadamente el número de sintecho aumenta cada día. Solo en Madrid hay cerca de 2800 personas en esta situación, un 24% más que hace dos años. En su mayoría son hombres con una edad comprendida entre los 38 y los 47 años.

Este problema no es especifico de España o de Madrid. En Europa, según el “Tercer Informe de Exclusión Residencial en Europa” elaborado por FEANTSA -Federación Europea de Asociaciones Nacionales que trabajan con Personas Sin Hogar- hay 11 millones de personas sintecho.

Los problemas de vivir en la calle

Se ha convertido en algo relativamente normal ver a personas en la calle durmiendo entre cartones, dentro de un saco de dormir o buscando refugio en un cajero. Dan miedo y generan desconfianza, pero, en contra de lo que muchos piensan, no son peores que nosotros. Simplemente son personas, y no deberían malvivir de esta manera.

Además de lo mencionado anteriormente, sufren agresiones, violencia, pérdida de derechos, falta de intimidad e inseguridad. Cuando sufren enfermedades, difícilmente acuden al médico por lo que su mal estado de salud se agrava aún más. Su esperanza media de vida es, solamente, de 60 años.

5 Falsos mitos sobre las Personas Sin Hogar

  1. Todos son adictos: la culpa de acabar en esta situación no es siempre del alcohol o de las drogas. Existen multitud de vivencias que pueden provocar la pérdida de nuestro bienestar económico y familiar. Por eso, es erróneo menospreciar a los sintecho comentando cosas como “está así por ser alcohólico”, “seguro que la bebida le ha llevado a esto, es su decisión”. Lo que sí sucede es que muchos empiezan a beber cuando se ven en esa situación para evadirse de sus problemas, olvidar el frío y desconectar del mundo.
  2. No van a los albergues: como si estos espacios fueran una solución definitiva y terminara con su problema. Además, muchos deciden no acudir porque comparten un espacio reducido con mucha gente que puede tener problemas mentales, tienen un límite de equipaje y muchos no quieren desprenderse de sus únicos recuerdos, o tienen una mascota que les ha acompañado en los momentos más difíciles y no están dispuestos a abandonarla a su suerte.
  3. Quieren vivir del cuento: es falso que no quieran trabajar. De hecho, en la mayoría de los casos, no están percibiendo ninguna ayuda económica por lo que un trabajo serviría para solucionar una parte de sus problemas. Hoy en día también nos encontramos a titulados universitarios que se han quedado sin trabajo y sin hogar y ahora viven en la calle. La dificultad de los sintecho estriba en que, en sus circunstancias, es muy complicado poder acudir a una oferta de trabajo con unas condiciones físicas adecuadas ya que carecen de lo más básico como, por ejemplo, la higiene.
  4. Son incívicos: se les acusa de no cuidar los espacios públicos porque, por ejemplo, hacen sus necesidades en la calle. Nadie se para a pensar que acciones cotidianas como ésta son un verdadero suplicio para quienes no tienen casa. En muchos bares si no consumen no les dejan entrar en el aseo y además, aunque pidan algo, su apariencia física hace que estén tremendamente vigilados.
  5. Siempre habrá gente viviendo en la calle: los organismos públicos pueden, y deben, poner en marcha estrategias para acabar con esta lacra que hunde cada vez a más personas. No es verdad que sea una utopía, tampoco es cierto que sea algo sencillo pero la realidad es que, si un país europeo como Finlandia lo ha conseguido, en España también se puede.

El Centro de Ayuda comprometido con las personas sin hogar

El Centro de Ayuda Cristiano, es consciente de todas estas dificultades por las que pasan las personas sin hogar. Por eso, entre las múltiples actividades que realiza a través de su labor social, destaca el trabajo de los Ángeles de la Noche. Un grupo formado por voluntarios que, altruistamente, dedican su tiempo a ayudar a los sintecho.

El pasado martes 4 de junio, acudieron a la Plaza Mayor de Madrid para entregarles una cena completa compuesta por salchichas, macarrones con carne, atún y tomate, zumos, café, leche y galletas; entre otras cosas. “Es cierto que habitualmente acudimos para paliar el hambre que sufren, pero no es nuestra única función. También les escuchamos, les aconsejamos, les comprendemos y les damos todo el apoyo espiritual que precisan. Necesitan volver a confiar en sí mismos y ser conscientes de que, perseverando, pueden revertir la situación límite que atraviesan”, explicó el coordinador de los Ángeles de la Noche, Rubén Serrano.

En total 100 personas recibieron esta ayuda. Personas que a pesar de no tener nada, cuando reciben respeto y cariño, muestran su agradecimiento y regalan a nuestros voluntarios la mejor de sus sonrisas. “Es un placer ayudar con nuestro granito de arena a todas estas personas que están tan necesitadas a paliar sus necesidades básicas y a recuperar poco a poco su autoestima. En el Centro de Ayuda seguiremos trabajando duro para acabar con tanta desigualdad y sufrimiento”, afirma Serrano.

El próximo sábado 22 de junio el Centro de Ayuda Cristiano llevará a cabo una distribución de alimentos en su sede de Atocha (Madrid). Se prevé ayudar a más de 300 familias repartiendo una tonelada y media de productos de primera necesidad. Si quieres más información sobre los horarios y las distribuciones en otras sedes llama al 91.539.26.18.