“Cuando Dios está con uno, nadie le puede destruir”

“Cuando los pensamientos negativos y las dudas invaden nuestra cabeza no avanzamos”, con esta reflexión comenzó la reunión el obispo Paulo Roberto, el pasado domingo.

Jesús se sacrificó por nosotros en la cruz, a pesar de no haber cometido ningún pecado, para que pudiéramos ser justificados a través del ejercicio de nuestra fe en Dios.

Si vives en el pecado, estás atrapado por los miedos y las inseguridades que nos generan quienes tenemos alrededor. Por eso, muchos han crecido con pensamientos distorsionados como: “si nos sucede algo malo es porque Él nos ha castigado”. ¡No es verdad! La realidad es que cosechamos lo que sembramos.

Nos van a surgir problemas, eso es inevitable. Muchos de ellos son el fruto de nuestras malas decisiones o de errores que hemos cometido, pero todo tiene solución. Si obedecemos la Palabra de Dios, practicando y obedeciendo, cosecharemos buenos frutos. Dios quiere que todos tengamos vida en abundancia.

Otros problemas vienen porque satanás intenta alejarnos de Él a través de los pensamientos negativos. ¿Por qué? Porque el diablo vino para matar, hurtar y destruir.

¿Recuerdas el relato de José, el hijo de Jacob? Era un joven íntegro que se tomaba en serio la Palabra de Dios. Tuvo una visión: “José sería grande”. Inocentemente, lo comentó con su familia y ellos, que ya le tenían envidia, pasaron a tenerle más. De hecho, sus propios hermanos querían matarle. A veces nuestros enemigos están en casa.

Empezaron a burlarse de José por ser un soñador y le humillaban constantemente, pero él fue fuerte. Posteriormente le vendieron en Egipto como esclavo a Potifar. José no se lamentó ni cayó en las drogas, el alcohol, el suicidio, etcétera. Dios estaba con él.

Probablemente estés solo en España. Extrañas a tus familiares, a tus amigos, la comida… sientes que no puedes contar con nadie, pero es mentira; puedes contar con Dios. Dios, a su tiempo, lo arregla todo. No hace magia. Cuando Dios está con uno, nadie le puede destruir.

Un tiempo después, José ascendió y se convirtió en el mayordomo de la casa de Potifar. Su mujer le tentó, pero él la rechazó. Llena de rencor, le acusó de haberse aprovechado de ella y José acabó en la cárcel. Parecía que su sueño se estaba desmoronando, pero confió en que Dios haría justicia.

Más tarde, al ver que José tenía el espíritu de Dios le nombraron gobernador de Egipto. Todo el proceso duró 13 años, pero no se desesperó, supo esperar. “Dios cumplió su palabra en la vida de José como lo hará en la tuya”, señaló el obispo.

Los hermanos de José fueron a Egipto para comprar alimentos y se postraron delante de José como él había soñado. Pudo haberse vengado por todo el sufrimiento que le provocaron, pero no lo hizo. Perdonó.

El secreto para vencer es ser fuerte y creer en Jesús con todas tus fuerzas, a pesar de las adversidades. El corazón se creó para sentir y, muchas veces, se equivoca. Tu poder está en la cabeza y en tu fe inteligente La historia está cargada de relatos que lo corroboran.

A Josafat, rey de Judá, le avisaron de que una gran multitud iría hacia él. Al principio sintió miedo, pero no se dejó dominar. Josafat se humilló delante de Dios y clamó para que Él lo librara de aquellos enemigos. Cuando nos arrodillamos delante de Dios, nos mantenemos de pie delante de los problemas. Dios te da la victoria y eso hizo con Josafat.

Quizá tengas problemas económicos, laborales, sentimentales y no sepas cómo salir del atolladero. En el Centro de Ayuda hemos apoyado a miles de personas que se encontraban en situaciones muy variopintas y han logrado superarlas. ¡No desistas!