Casi 2,5 millones de personas en España, sufren depresión. Muchas, a pesar de poseer todos los bienes materiales que cualquiera podría desear, se sienten frustradas, tristes y desilusionadas. ¿Por qué? “Lo que te falta es el Espíritu Santo. Tener un encuentro con Dios. Volverte a Dios como hizo Carolina”, afirmó el obispo Paulo en la reunión del pasado domingo.

Carolina explicó su testimonio en primera persona. “Mi padre era alcohólico y nos pegaba a mi madre y a mí. Yo crecí viendo aquello desde muy pequeña. Con solo 5 años tenía deseos de suicidio porque no aguantaba esa situación. A los 6 años tuve que empezar a trabajar, junto a mi madre, porque mi padre nos dejó en la calle.

Posteriormente, cuando fui creciendo, algunos familiares intentaron abusar de mí. Me encontraba perdida. No confiaba en nadie. Empecé a hacerme cortes en zonas que mi madre no podía ver para que no sufriera. Lo hacía porque sentía un dolor tan grande que necesitaba provocarme un dolor físico para apagar el dolor interno del alma.

Abandoné mi casa y me centré en conseguir metas y bienes económicos. Pensaba que así sería feliz pero el vacío seguía existiendo. Intenté suicidarme varias veces.

Cuando pensaba que nunca encontraría una pareja, conocí a mi marido. Un hombre maravilloso que me cuidaba y, por su buena condición económica, no me faltaba de nada.

¡Había pasado de vivir en la pobreza absoluta a tener todo lo que nunca imaginé! En ese momento se agudizó mi depresión e intenté suicidarme, de nuevo, ingiriendo pastillas. El problema lo tenía en mi interior.

Cuando pensaba que no había solución, mi madre me llevó al Centro de Ayuda Cristiano. Experimenté algo distinto. El primer día pude dormir, estaba aliviada. Después empecé a buscar con todas mis fuerzas el Espíritu Santo. No fue fácil, pero perseveré en la fe, dejé el pasado a un lado y creí que Dios tenía una oportunidad para mi.

Venía los viernes para liberarme de los malos pensamientos y el domingo para recibir el Espíritu Santo. Hoy mi vida es completamente distinta. ¡Mi familia no lo puede creer! Me dicen Carolina, ¿qué pasó? Yo les digo que lo que pasó fue en mi vida fue un encuentro con Dios. Le dejé entrar e Hizo la obra en mí.

Hoy soy una persona feliz y agradecida. Lo logré porque recibí el Espíritu Santo y, para ello, tuve que entregarme y querer. Todo en la vida requiere esfuerzo”, aseguró Carolina. Ella es el vivo ejemplo de que todos los problemas externos se resuelven cuando superamos nuestro vacío interior, cuando tenemos un verdadero encuentro con Dios.

Hay muchos más casos que lo corroboran. La Biblia nos cuenta que, en una ocasión, vino sobre el pueblo de Israel una plaga de insectos que devastaron la tierra y no dejó nada. ¿Por qué sucedió eso si Israel era el pueblo de Dios? Porque sus habitantes comenzaron a tener más riqueza y se olvidaron de Dios.

“Cuando la persona está lejos de Dios, está cerca del diablo. Hay 2 reinos en este mundo: el de la Luz y el de las tinieblas. No hay término medio. El diablo no quiere que nadie sea feliz y la única manera de logarlo es alejándonos de Dios”, señaló el obispo.

Para el problema que tenía el pueblo de Israel, encontraron la solución en la Palabra de Dios: “Por eso pues, ahora, dice el Señor, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento. Rasgad vuestro corazón, y no vuestros vestidos, y convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente, tardo para la ira y grande en misericordia, y que se duele del castigo” (Joel 2:12,13).

Conversión significa “cambio de dirección”. Eso es lo que hizo el Pueblo de Israel y Carolina. Pusieron a Dios en primer lugar y siguieron Sus orientaciones para que el Espíritu Santo entrara en sus vidas y las transformara.

Si tu quieres experimentar lo mismo, ¡no te pierdas la reunión del próximo domingo! Tendrá lugar un encuentro muy especial dedicado a la búsqueda del Espíritu Santo.