Se está produciendo un repunte de la violencia entre bandas latinas en Madrid. Por territorios se distribuyen de esta manera, según describen fuentes policiales: los Trinitarios están presentes en Tetuán, Fuencarral, Usera y Villa de Vallecas. En esta última zona destaca un instituto donde muchos jóvenes se unieron a ellos.

Los Dominicans, conocidos como DDP, se encuentran desde hace años en Chamartín, Lavapiés, Campamento y Carabanchel.

Por otro lado, hay tres zonas fuertes de conflicto. Aquí entran en juego los Ñetas. La primera zona es Puente de Vallecas, donde mantienen fuertes enfrentamientos contra los DDP.

La segunda zona engloba Ciudad Lineal y San Blas, disputada entre DDP y Trinitarios. Aquí se debe principalmente al traslado de domicilios de familias de un punto a otro.

La tercera zona es Villaverde, territorio en el que también compiten los Trinitarios contra los DDP.

  • ···············································

El Centro de Ayuda Cristiano está haciendo un gran trabajo con los jóvenes que desean salir de estas bandas para una nueva vida. Reciben el apoyo necesario para vencer el pasado y tener un encuentro con Dios. Si necesitas ayuda, llámanos al 91 539 26 18.

  • ·························································································

“MUCHOS QUIEREN SALIR PERO TIENEN MIEDO”

Ana vio en su infancia como su padre engañaba a su madre, algo muy duro para ella. “Me pegaba mucho y cuando él se fue de casa yo me entregué a la calle”, relata. Ana que había llegado a España con la esperanza de que todo sería diferente, pero no fue así.

A los 12 años conoció a uno de los jefes de los trinitarios con el que empezó una peligrosa relación. “Intentaba llenar el vacío que cargaba en mi interior. Luego me di cuenta de que estaba pasando por lo mismo que mi madre. Mi novio me pegaba, abusaba de mi y me maltrataba. Me quedé embarazada y, como no fui capaz de contárselo a mi madre, aborté en casa con unas pastillas que me pasó un conocido. Me dolió muchísimo, perdí el conocimiento y el feto se desprendió. Fue traumático. Intenté suicidarme cinco veces”, relata la joven.

La banda se convirtió en su “familia”. “Mi vía de escape era la banda. Iba a casa de okupas y con otras chicas de la banda le dábamos palizas a otros chicos. Pillaba gratis en el instituto y me pasaba la mayor parte del día colocada.”

“Me llevaba bien con algunos DDP (Dominican Don´t Play) y les sonsacaba información para después pasarle a los trinitarios hasta que me descubrieron. Aquel día sacaron cuchillos y pasé mucho miedo. Empezaron a amenazarme, me decían que me iban a hacer daño a mi y a mi familia y mataron a un amigo. Vivía aterrorizada porque a mi novio, que era uno de los jefes de los trinitarios, le tenían muchas ganas”, recuerda Ana.

“Quería salir, pero no sabía cómo. Hasta que una chica que entró nueva en mi instituto me invitó al Centro de Ayuda Cristiano. Allí me sentí segura y empecé a dormir tranquila, algo que no conseguía desde el aborto. Allí tuve fuerzas para salir, y aunque no fue fácil, recibí todo el apoyo necesario. Ahora tengo paz, soy feliz de verdad y dedico mi vida a ayudar a otros jóvenes que están metidos en bandas y que no saben cómo salir”, finaliza Ana sonriente. Ana (Nombre Ficticio)