Vivimos en un mundo cada vez más complicado. Cambios climáticos radicales, guerras, nos acechan enfermedades que se propagan por todo el mundo como el reciente coronavirus… Las personas se desesperan y las invade el miedo. “Las profecías bíblicas que narraban actos violentos, odio, maldad, violencia, perversión y plagas se están cumpliendo. Estamos viviendo el final de los tiempos”, señaló el obispo Paulo Roberto en el último culto.  La Biblia hace veinte años ya predijo que “Se levantará nación contra nación y reino contra reino; habrá grandes terremotos y en diferentes lugares, hambres y pestilencias” (Lucas 21:10-11).

Es fundamental que invirtamos en nuestra fe y en seguir la Palabra de Dios. Jesús prometió que estaría presente cuando dos o tres personas se reunieran en Su nombre. Él prometió salvar y curar a aquellos que Le invocaran. Dijo pedid y se os dará, buscad y hallaréis”, recordó el obispo.

Solo cuando estamos en el abrigo de Dios, estamos realmente seguros. La mayoría de nuestros problemas tienen un origen espiritual. Por eso si no tienes la presencia de Dios en tu vida vas a ser arrastrado por el diluvio de problemas que tenemos en este mundo.

En la época de Noé fueron las aguas. Se produjo un gran diluvio que causó una gran mortandad. Solo Noé y su familia se salvaron porque estaban con Dios. Vivieron en una época que no era tan diferente a la actual. Los hombres eran perversos, incrédulos y estaban dominados por el diablo. Dios le advirtió de que venía un diluvio y mandó que preparara un arca para que él y su familia fueran salvos. El arca representa el abrigo de Dios que todos necesitamos para vencer en este mundo.

“Nunca hemos visto como ahora tanta gente sufriendo abusos en este mundo. La semana pasada una señora habló conmigo llorando porque sufrió abusos por parte de su abuelo y de su hermano. Estaba traumatizada, deprimida, llena de odio y de resentimiento por lo que sufrió. Solo una persona poseída por un demonio es capaz de hacer tanta maldad”, relató el obispo.

Jesús envió al Espíritu Santo para guiarnos, protegernos y librarnos del mal. Si la persona no tiene el Espíritu Santo estará vulnerable a los ataques del diablo porque aunque tenga fe y crea en Dios en algún momento el espíritu maligno tomará posesión de su vida y causará vicios, depresión, problemas familiares, etcétera.

“Hay mucha gente que vive asustada, con miedo al coronavirus, a la violencia y ni siquiera salen de casa. Hace poco vi una noticia de una joven que murió dentro de su propia casa por culpa de una bala perdida. ¿Dónde puedes estar seguro? Solo estando en el abrigo de Dios”, aseveró el obispo.

Dios quiere lo mejor para ti, pero somos nosotros los que elegimos el camino que queremos seguir. Necesitas alimentarte de la Palabra de Dios porque cuando Le buscas fortaleces tu espíritu y tu fe para enfrentarte a los problemas de esta vida. La palabra de Dios es lo que nos da fuerzas. La condición para tener un encuentro con Dios es que Le busques.