1. Establece un presupuesto (con un objetivo a alcanzar): es importante que tengas en cuenta tus gastos fijos mensuales para calcular una meta de ahorro.
  2. Compara precios y busca ofertas: no es necesario que vayas de un supermercado a otro mirando los precios (aunque nunca es mala idea). Puedes preguntar a tus familiares, amigos y compañeros de trabajo dónde compran y comparar la relación calidad-precio de los productos.
  3. Evita las compras por impulso (casi nunca lo necesitas): muchas veces nos compramos cosas por darnos un capricho bajo el lema “para algo estoy trabajando”.
  4. Compras online (de cosas que necesitas): casi de la mano con el anterior punto. Es cierto que en internet podemos encontrar ofertas escandalosamente buenas de hasta el 75% o, por qué no, 90% en productos de todo tipo.
  5. Reducir los gastos en casa: puedes ahorrar agua y energía contando con electrodomésticos eficientes y ecológicos. Lo notarás en tu balance de facturas.