Los trastornos mentales afectan al 19,5% de la población española y suponen el 40% de la enfermedades crónicas, según los datos de CIBERSAM (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental).

Es un problema global y común en este siglo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo corrobora y aporta datos: cerca de 700 millones de personas en todo el mundo padecen desórdenes mentales y neurológicos, 30 millones en Europa y más de medio millón de personas en España.

Las enfermedades mentales en nuestro país constituyen la principal causa de discapacidad, siendo el 40% de los diagnósticos, de tipo crónico. Entre las enfermedades mentales graves están la depresión mayor, el trastorno bipolar, la esquizofrenia, el trastorno obsesivo-compulsivo y la psicosis.

El futuro de la salud mental en España es incierto. Las cifras aumentan (al menos un 25% de los españoles han padecido, padece o padecerá algún tipo de trastorno mental), los hospitales públicos no pueden permitirse cumplir con las condiciones óptimas para la recuperación completa, y a la sociedad le cuesta aceptar a los enfermos sin mirarlos de reojo y con cierta inseguridad.

LOS JÓVENES, LOS MÁS AFECTADOS

Entre las principales causas de estas patologías en los jóvenes, se encuentra la discriminación social, el uso excesivo de la tecnología, el acoso escolar, la violencia, el abuso sexual y las adicciones. Y es que de acuerdo con el último registro de la salud mental, el 30 por ciento de los jóvenes se ha visto afectado y la mayoría de ellos se cohíbe a la hora de buscar ayuda. La prevención de estos problemas y su tratamiento es algo básico, pues el trastorno mental es una de las principales causas de suicidio.