A diario escuchamos palabras negativas y pensamientos derrotistas. En los últimos días con la aparición del coronavirus podemos observarlo mejor que nunca. Satanás sabe que si siembra la duda en una persona esta se sentirá insegura, el miedo entrará en su vida y será más sencillo que los problemas le sobrepasen.

La Biblia nos enseña que tenemos que vivir con fe porque poner en práctica la Palabra de Dios es lo único que nos garantizará la victoria. Todos nos vamos a enfrentar a problemas, pero podemos vencerlos.

“¿Sabéis cuál es el peor virus que existe en este mundo?”, preguntó el obispo Paulo en la reunión del pasado domingo. Y continuó: “es el miedo. No es el coronavirus. La gente cuando da lugar al miedo entra en pánico, se desespera, entra en depresión, sufre, no duerme y se paraliza”.

Si Dios está con nosotros nadie podrá vencernos. Cuando tenemos problemas no significa que Dios nos haya abandonado. Al contrario, son oportunidades para manifestar la fe, vencerlos y glorificar a Dios. “Desafortunadamente mucha gente cuando está bien tiene fe, pero cuando viene una situación difícil que no comprende se desespera y pierde la confianza en Dios. Incluso se revela en contra de Él y Le vuelven la espalda. Si perdemos la fe, se acabó, lo perdemos todo”, argumento el obispo.

Dios puede convertir en posible los imposibles de esta vida. La Biblia cuenta la historia de Job. Era un hombre grande entre los orientales, próspero, exitoso y fuerte que tenía una familia maravillosa. Además, era un hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Job era un hombre de Dios. Su vida iba de maravilla, pero un día satanás se levantó en contra de Job y su vida dio un giro de 180 grados. Perdió a sus hijos y todas sus posesiones. No comprendía nada, se quedó absolutamente solo. Incluso su mujer se levantó en su contra. Satanás buscaba que Job se revelase en contra de Dios y abandonara la fe para destruir por completo su vida.

No obstante, aunque Job estaba desorientado nunca perdió la fe. Al contrario, se refugió en Dios, se apegó a Él. “Creía en Dios, pero en lo más íntimo de su ser tenía miedo. Esa inseguridad fue una brecha para que el diablo entrara en su vida. Yo te digo por eso que el peor virus es el miedo porque atrae. Si vives con miedo, las cosas malas acabarán sucediendo”, aseveró el obispo Paulo.

Job se equivocó, pero no abandonó la fe. Quizá tú estés pasando por un problema grave de salud peor que el coronavirus o por otro tipo de circunstancia, pero vas a vencer. ¿Cuándo? En un mes, en un año, en una semana… no lo podemos saber. Quizá hoy todo esta nublado y no ves una luz, pero existe. La luz es Jesús y afortunadamente las tinieblas no pueden prevalecer sobre la luz.

Job usó la fe inteligente, buscó a Dios, perseveró y un día Dios obró en su vida y la restauró. Job obtuvo más posesiones de las que tenía antes. Después de eso vivió 140 años. Y dice la Biblia que vio crecer a sus hijos, los hijos de sus hijos y así hasta la cuarta generación. Murió viejo, pero con fuerza. Job es uno de los mejores ejemplos de que no debes mirar a los problemas sino a lo que Dios es capaz de hacer en tu vida. Lo único que tienes que hacer es creer.