Psicólogos aseguran que entre el 30% y el 50% de la población tiene problemas de autocontrol en relación a la compra y el gasto, y el 8% roza lo patológico, según un estudio europeo. Los jóvenes, entre los más vulnerables.

El bombardeo casi “omnipresente” de la publicidad, el estrés, la fácil accesibilidad al crédito y a las compras online, son algunos de los factores que han provocado el aumento de personas adictas al consumo impulsivo e irresponsable. El sobreendeudamiento, la depresión y los conflictos familiares son algunas de las terribles consecuencias.

No cabe duda de que la sociedad de consumo nos ha proporcionado una mejor calidad de vida, pero la pobre gestión del gasto ha generado muchos problemas económicos y patológicos en un sector no pequeño de la población.

Es fácil sucumbir ante la publicidad que entra por nuestros ojos sin ni siquiera pretenderlo y que nos incita a adquirir bienes que a veces ni necesitamos pues, una vez en nuestras manos, “seremos más felices”, tendremos una mejor autoestima, y socialmente seremos admirados, envidiados y deseados. Lo más peligroso de todo esto es que el consumismo se nutre del deseo insaciable de tener, pues cuando adquirimos algo con el objetivo de saciar una insatisfacción personal, enseguida perdemos el interés y pasamos a desear otra cosa. La insatisfacción se vuelve crónica.

El estudio Factores psicológicos y sociales relacionados con la adicción a la compra y el consumismo de la Asociación de Estudios Psicológicos y Sociales concluye que los comportamientos de compra más excesivos y descontrolados se deben a “la insatisfacción y la tristeza vital”, quedando “atrapados en un círculo vicioso, tratando de buscar en la compra el alivio a la sensación de vacío que su propio consumismo les provoca”.

Es necesario que el consumidor tenga una visión crítica de la publicidad y que trate de buscar incentivos que proporcionen una sensación de felicidad no tan efímera como es la compra de bienes. Comprar menos pero de calidad, hacer turismo por nuestra ciudad, dar un paseo por la naturaleza o practicar un hobby, son respuestas más saludables, no solo para nuestro bolsillo, sino para nuestro bienestar.

CONSUMO RESPONSABLE

Existen algunas estrategias que podemos llevar a cabo para paliar un comportamiento de consumo irresponsable. Aquí te enumeramos algunas:

  • Sal con el dinero justo.
  • Cuando hagas la compra, y trata de ajustarte a ella.
  • No lleves la tarjeta de crédito en tu bolso.
  • Cuando sientas el impulso de comprar algo, párate a pensar si realmente lo necesitas o no.
  • Reduce la visita a los centros comerciales.
  • Lleva un control de lo que gastas y compáralo con tu poder adquisitivo real.
  • Si no consigues controlarte, busca ayuda, la adicción a las compras es tan grave como cualquier otra adicción.