Inmediatamente, Gedeón obedeció la voz de Dios y llevó a su criado Fura, probablemente uno de los diez que lo ayudaron a destruir el altar de Baal, escabulléndose astutamente al campamento enemigo.

Cuando llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando un sueño a su amigo, y decía: He aquí, tuve un sueño; un pan de cebada iba rodando hasta el campamento de Madián, y llegó hasta la tienda y la golpeó de manera que cayó, y la volcó de arriba abajo y la tienda quedó extendida. Respondió su amigo, y dijo: Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, varón de Israel; Dios ha entregado en su mano a Madián y a todo el campamento.

Jueces 7:13-14

Debemos entender que existen dos tipos de sueños: el natural y el sobrenatural. Tratándose del sueño natural, no es necesario ser convertido o creer en Dios para tener uno. Forma parte de la naturaleza humana y es común a cualquiera. Es una colección de ideas e imágenes confusas que generalmente no tienen sentido, que surgen durante el sueño.

El cerebro humano es como una computadora. La mente humana registra imágenes, sonidos y otros sentidos de cada momento de la vida. Durante el sueño, cuando el cuerpo está relajado, esas imágenes grabadas en el subconsciente son traídas a la consciencia, resultando en sueños confusos. Eso sucede porque las imágenes almacenadas se mezclan. Por eso los sueños son vagos, sin sentido o razón…

Los sueños sobrenaturales son aquellos con significado espiritual. En los tiempos antiguos, el Señor los usaba para comunicar el futuro, con el objetivo de beneficiar Su obra como un todo. Durante el sueño, Él colocaba imágenes de eventos futuros en la mente de ciertas personas.

Los espíritus malignos también han hecho y siguen haciendo lo mismo con sus víctimas. Generalmente traen imágenes de eventos que organizarán para que sucedan en un futuro cercano. Es el caso, por ejemplo, de personas que sufren de posesión demoníaca y sueñan con accidentes. Para ganar la confianza de aquellos a los que poseen, los mismos espíritus causan esos accidentes fatales.

Hoy en día es extremadamente raro que Dios hable a través de sueños, ya que tenemos Su Palabra escrita. Durante más de cincuenta años de conversión, el Señor nunca me dio ninguna instrucción a través de sueños, visiones o profecías. Lo que recibimos son visiones, sueños y profecías inspiradas por el Espíritu Santo a través de la meditación en Su Palabra.

La Biblia es la fuente que ha abierto nuestros ojos espirituales a una visión perspicaz de la voluntad de Dios; Él ha iluminado nuestro entendimiento para sueños que pueden ser alcanzados, no fantasías. Siempre que una persona es tomada por sorpresa en un sueño trágico, lo mejor que puede hacer es pedirle inmediatamente al Señor que la libere de ese mal.

Dios le había dado a Gedeón tres grandes señales en evidencia de Su presencia en la vida de él. Además, Gedeón había sido revestido con el Espíritu del Señor.

Aun así, Gedeón estaba agitado en su alma. Eso nos da una indicación de la terrible situación en la que Gedeón se encontró. Por lo tanto, para alentarlo y al mismo tiempo acobardar a los enemigos aliados, el Señor plantó un sueño en medio del campo enemigo.

He aquí, tuve un sueño; un pan de cebada iba rodando hasta el campamento de Madián, y llegó hasta la tienda y la golpeó de manera que cayó, y la volcó de arriba abajo y la tienda quedó extendida. Respondió su amigo, y dijo: Esto no es otra cosa que la espada de Gedeón, hijo de Joás, varón de Israel; Dios ha entregado en su mano a Madián y a todo el campamento.

Jueces 7:13-14

Animado por la interpretación del sueño, Gedeón se liberó de esa angustia, miedo y duda, y adoró al Señor. Su adoración expresó la plena certeza de la victoria.

Era necesario escuchar de la boca del enemigo una confesión de derrota para que Gedeón finalmente diera un suspiro de alivio. Después de eso, regresó a su campamento y alentó a sus hombres con la misma fe que había recibido.