El verdadero cristiano necesita pasar, en primer lugar, por el arrepentimiento, es decir, es necesario que tenga su mente totalmente cambiada, a fin de poder recibir el Espíritu Santo y convertirse en una nueva criatura.

Arrepentirse no es entristecerse y lamentar el acto practicado, sino cambiar por completo nuestra mentalidad en relación a aquello que practicábamos y que nos alejaba de Dios.

Una persona verdaderamente arrepentida comienza a odiar su estado anterior, no aceptando más aquel estilo de vida. Ese cambio de mente depende de la persona, pero también de la acción del Espíritu Santo, o sea, depende de la fuerza de voluntad del individuo para cambiar y volverse una nueva criatura, y de la acción de Dios en fortalecerlo a fin de que pueda dejar las cosas viejas.

Cuando el apóstol Pablo en 2 Corintios 5:17 dijo: “…si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí son hechas nuevas”, se estaba refiriendo a un arrepentimiento sincero, que indica la adopción de nuevos principios y nuevos objetivos. El cristiano arrepentido tiene su mente, sus actitudes y su comportamiento cambiados en relación al pecado, y ese arrepentimiento es indispensable para que pueda heredar el Reino de Dios.

El arrepentimiento desemboca en la conversión y en la santificación, que va a fortalecer la vida de la persona, pues, aún arrepentida, es posible que cometa pecados, si no vigila o si no está con su vida en las manos de Dios. Una persona que ya sabe andar también puede caerse, pero eso no pone en juego su estado total de arrepentimiento. Si está realmente arrepentida, esos actos pecaminosos le van a doler en el alma e inmediatamente colocará su vida delante de Dios, pidiendo que Él perdone esos pecados.

Arrepentimiento vs. remordimiento

No podemos confundir arrepentimiento con sentimiento de culpa o remordimiento. El arrepentimiento habla respecto a lo racional, y el remordimiento, a lo emocional. Nadie es perdonado en base al sentimiento.

Remordimiento es el sentimiento de pesar que indica que la persona no está satisfecha con lo que hizo. No es arrepentimiento, porque la mentalidad de la persona no está totalmente transformada, al punto de no volver a tomar una decisión semejante. Muchas veces la persona se queda con un remordimiento, pero vuelve a equivocarse, porque su mente está predispuesta a ello.

Pasos hacia el verdadero arrepentimiento

El verdadero arrepentimiento es una decisión personal y una actitud racional que implica el sacrificio del orgullo y de la propia voluntad. A continuación, enumeramos los pasos de sacrificio a seguir hacia el arrepentimiento sincero:

1-Reconocer los pecados (Se sacrifica el orgullo)

2-Confesarlos oralmente a Dios (Se destruye el orgullo)

3-Abandonarlos inmediatamente – (Se sacrifica la carne o el deseo de volver a cometerlos)

4-Odiarlos sabiendo que vienen del infierno para alejarme de Dios.