“Muchas personas llegaron al Centro de Ayuda Cristiano con su vida completamente destruida y ahora pueden dar testimonio de las grandes maravillas que Dios ha hecho en sus vidas. Sin embargo, hay muchas otras que todavía no han cambiado de vida. ¿Por qué? El problema no es de Dios, porque Él no tiene ‘hijos favoritos’, el problema es que no todos están dispuestos a perseverar cuando surgen los obstáculos. Son personas inconstantes”, aseguró el obispo Paulo Roberto en el Santo Culto del pasado domingo.

El evangelio de San Lucas relata la historia de una viuda que tenía una causa en la justicia. La pobre mujer se deparó con un juez malo, que no quería hacerse cargo de su caso. No obstante, la viuda no dejó que la actitud de aquel hombre la desanimase de su objetivo. Fue varias veces a pedirle que le hiciera justicia, y todas las veces que ella iba se encontraba con un rotundo “¡NO!”, hasta que un buen día, aquel juez cedió ante su insistencia porque, según él,  la señora le estaba agotando la paciencia:

“Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles?” (Lucas 18:4-7)

“A veces es necesario molestar, insistir, no tener vergüenza y luchar por lo que uno quiere. Si el juez, que era injusto, hizo justicia a la viuda por su incansable insistencia, ¿cuánto más hará Dios por aquellos que claman a Él insistentemente por una respuesta? Aunque no veamos nada con nuestros ojos, Dios siempre escucha nuestra oraciones cuando las hacemos con fe. Él jamás desampara a aquellos que le buscan. Tenemos que perseverar, porque Fiel es el que prometió”, aseveró el obispo.

No podemos olvidar que tenemos un adversario, Satanás, que no mide esfuerzos para intentar bloquear nuestras victorias. Por eso, los obstáculos forman parte de la vida del cristiano. El diablo sabe que muchas personas se desaniman con facilidad, pero no podemos dejarnos engañar por él y sus artimañas.

No importa lo que tengamos que esperar, tenemos que clamar día y noche, luchar y perseverar, porque nuestro Juez Supremo es un Dios Justo y Él hará nos hará justicia.

La Biblia nos da muchos otros ejemplos de perseverancia: Recuerda que Faraón solo dejó ir al pueblo hebreo de Egipto tras la décima plaga; que el pueblo de Israel tuvo que enfrentar a varios pueblos enemigos antes de tomar posesión de la Tierra Prometida y que las murallas de Jericó solo fueron derribadas tras la decimotercera vuelta.

Puede levantarse todo el infierno contra ti, pero actuando Dios en tu vida, nada ni nadie podrá impedir tu conquista.

Jesús te ha dado la clave para vencer: ¡persevera!