“El SEÑOR le dijo: Ciertamente Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo hombre.”

(Jueces 6:16)

El rico tiene miedo de estar en la pobreza, el pobre, de no tener cómo sustentar a su familia. Los oprimidos tienen miedo de la oscuridad, de las alturas, del ascensor, de no vencer etapas escolares, etc. Los saludables tienen miedo de enfermarse, los enfermos de morir y los solteros a la soledad. Los religiosos miedo al infierno, los traidores de ser descubiertos y los delincuentes de ir a prisión.

De alguna manera, el miedo está presente en la vida de todos. En algunos más, en otros menos. Pero todos cargan ese sentimiento. Inclusive hasta los más cercanos a Dios tenían sus miedos. Abraham tuvo miedo de ser asesinado a causa de su mujer; Isaac, no fue diferente; Jacob huyó por miedo a su hermano Esaú; Moisés huyó Egipto por miedo a Faraón; Gedeón temió destruir el altar de su padre durante el día; David tuvo el coraje de enfrentar a Goliat, pero huyó de su hijo Absalón; el gran profeta Elías temió las amenazas de Jezabel y huyó al desierto.

En toda la historia de la humanidad, el Único que no tuvo miedo fue Jesús. Enfrentó a los opositores y a la muerte sin esbozar ningún temor y, ¿por qué? Porque estaba lleno del Espíritu Santo. Estar lleno del Espíritu de Dios significa estar vacío del miedo.

¿Cómo es posible estar lleno del Espíritu de Dios? Cuando la mente esta 100% ocupada con los pensamientos de Dios, Su Palabra. Esa es la razón de la orden: “…sed llenos del Espíritu” (Efesios 5:18). Lleno del Espíritu significa ausencia de toda y cualquier influencia de este mundo. Inclusive de sus miedos, amenazas y terrores.

Ocupa su mente con los pensamientos de Dios.