El pasado 13 de septiembre, como cada segundo domingo del mes, tuvo lugar la reunión de la “Escuela de Madres, donde los padres son bienvenidos”. Un breve encuentro mensual que tiene como finalidad enseñar a los padres a mejorar su convivencia familiar a través de enseñanzas prácticas y del poder de la oración.

A la última clase, que tuvo como tema principal “La madurez emocional y espiritual”, asistieron alrededor de 400 padres, repartidos entre varios Centros de Ayuda Cristiano esparcidos por todo el país. Madrid, Barcelona, Valencia, Vitoria, Pamplona, Murcia, Vigo y Palma de Mallorca fueron algunas de las ciudades que participaron virtualmente en el encuentro.

“Los problemas familiares no son bellos cuadros, son imágenes que retratan una disfunción en el hogar. La solución está en analizarse a uno mismo y sus propias actitudes, es decir, buscar entender de qué manera hemos contribuido para que surja este problema y para que se perpetúe en el tiempo. Esto es una señal de madurez emocional”, así se daba inicio a la sesión más reciente de “Escuela de Madres”.

Pero, además de madurez emocional, también es necesario que el padre o el tutor a cargo de un menor también tenga madurez espiritual, es decir, que permanezca firme en la fe y que no cuestione a Dios cuando aparece un problema o cuando este se alargue en el tiempo. “Muchos, cuando hay algún conflicto, rápidamente dicen ‘Dios mío, ¿dónde me equivoqué?; ¿Qué hice para merecer esto?’ y se desesperan, pero el padre debe ser espiritualmente maduro y confiar que aunque no esté viendo un cambio aparente, Dios está escuchando sus oraciones y que en el momento oportuno, recibirá la respuesta”, explicaba Renata Domingues, actual coordinadora del Proyecto.

Como la práctica es tanto o más importante que la teoría, cada mes los asistentes se llevan su tarea a casa para poner en práctica lo que han aprendido en la “clase”. Muchos padres, a raíz de su participación en esta “Escuela”, han visto como su convivencia con sus hijos, e incluso, su comportamiento, ha mejorado notablemente. Un ejemplo de ello es Tania, una madre de tres hijos, que asegura haber aprendido valiosísimas lecciones. “Cada mes, en la Escuela de Madres identifico aquellas cosas que hago automáticamente y que no benefician mi relación con mis hijos. A través de estos encuentros, entendí que como madre a veces tengo que tomar distancia, ver más allá de lo que ven mis ojos emocionales y empezar a observar los mensajes que nuestros hijos nos dan por medio de sus actitudes negativas. A veces, por falta de tiempo, dejamos de prestar atención a lo que sienten, a sus preocupaciones y a sus miedos. Por eso, el objetivo que mi marido y yo tenemos este mes es el de escucharles durante más tiempo, tener más autocontrol y asumir nuestro papel de padres con más responsabilidad, ya que de esto dependerá que ellos continúen en la fe, en el camino de Dios”, relata esta madre satisfecha.

La próxima clase de la “Escuela de Madres” será el domingo 11 de octubre en todos los Centros de Ayuda Cristiano del país, justo después del culto principal de las 10hs. ¡No te lo pierdas! Y recuerda: ¡los padres también son bienvenidos!