El perfil clásico de personas que piden ayuda de alimentos son mayores de 45 años, inmigrantes y parados de larga duración. Sin embargo, en los últimos meses, coincidiendo con la segunda ola de coronavirus, esta tendencia ha cambiado un poco. Los nuevos solicitantes son jóvenes que nunca habían acudido a este tipo de organizaciones, pero que tras perder su empleo, no tienen otra alternativa.

El reparto de alimento ha sido clave y una de las vías más importantes para paliar el nefasto efecto de la pandemia sobre la economía de millones de familias en nuestro país. Han sido meses duros para los bancos de alimentos, asociaciones y oenegés que están en primera línea de batalla contra el hambre, que han llegado a tener problemas de abastecimiento.

El brazo social del Centro de Ayuda Cristiano no ha parado de trabajar. A pesar del volumen creciente de solicitantes que recibe, hace todo lo posible por asistir a cada una de las personas que visitan el centro para pedir asistencia alimentaria.

El pasado 16 de enero se realizó una entrega de alimentos de la cual se beneficiaron 106 familias. Pastas, arroz, legumbres, cacao en polvo, aceite, conservas, tomate frito, galletas y algunos botes de verduras son algunos alimentos que componen estas bolsas de alimentos.

Muchas de estas personas acudían a la entrega por primera vez, como Cendy, que abandonó el lugar no solo contenta por haber recibido una ayuda tan importante, sino porque interiormente también necesitaba un alivio. “Una amiga me habló de esta ayuda social y decidí llamar. Me atendieron muy bien desde el primer momento. Tengo dos hijos y estamos pasando momentos complicados, por eso agradezco mucho esta ayuda. También me he sentido muy bien porque hacía tiempo que no acudía a una iglesia”, relataba.

El objetivo de la obra social del Centro de Ayuda Cristiano es paliar el hambre y el infortunio en todas sus formas, pero también mostrar a las personas que pueden solucionar todos sus problemas a través del uso inteligente de su fe, por eso, en cada una de las distribuciones de alimentos, se transmite un mensaje a la luz de las Escrituras que, según el pastor responsable de las distribuciones, puede transformar la vida de aquel que la recibe y practica.

Esta labor no podría llevarse a cabo sin la ayuda inestimable de decenas de voluntarios que desinteresadamente realizan la operación kilo cada semana y que además ofrecen una cálida atención a cada uno de los asistentes.

La obra social no descansa. El próximo evento de distribución alimentaria será el 27 de febrero, en las instalaciones de la sede madrileña del Centro de Ayuda Cristiano, en Paseo de Santa María de la Cabeza 12. Para más información acerca de la obra social, como ayudas y proyectos, se pone a disposición el siguiente número de contacto: 600 400 624.