Prepárate para definir el rumbo de tu vida y de la eternidad de tu alma.

La Santa Cena es la ceremonia más importante del Cristianismo. A través de ella, podemos “tocar”, por la fe, al Señor Jesús y alimentarnos espiritualmente de Su cuerpo. Es un acto con un significado espiritual muy profundo y que no debe ser, en ningún caso, realizado a la ligera. Quien participa en ella, debe tener una intención sincera de entregarse a Jesús y morir para el mundo, así como Él hizo por nosotros.

Si la persona que participa en la Santa Cena no tiene una verdadera intención de abandonar el pecado y seguir al Señor Jesús, eso traerá consecuencias negativas para su vida, pues, con esa actitud, está demostrando desprecio hacia lo que el Señor Jesucristo hizo por ella en la cruz.

“Esa falta de temor ha hecho que muchos abandonaran la fe y que ahora estén lejos del Salvador. Hay otros que siguen asistiendo a la iglesia, pero que están enfermos, no solo físicamente, sino espiritualmente. Están tristes, no consiguen abandonar el pecado y no viven la Palabra de Dios. Todo por no haber tomado la decisión de entregarse verdaderamente al Señor Jesús y participar con reverencia de Su cuerpo y de Su sangre”, explicó el obispo del Centro de Ayuda Cristiano.

La vida eterna depende de una decisión

A pesar de todo, la misericordia de Dios es infinita y, si la persona expresa a Dios sinceridad, arrepentimiento y el deseo de actuar de manera diferente, su comunión con Dios, y consecuentemente su vida, podrá ser completamente restaurada. Este domingo de Resurrección, 4 de abril, se celebrará la Santa Cena de la Decisión, donde todos podrán ser renovados, e incluso, empezar de cero con Dios si fuera necesario.

“La conversión no depende de lo que uno siente, sino de la decisión de reconciliarse con Dios. Será una Santa Cena realizada con conciencia, decidiendo abandonar el estilo de vida errático, las adicciones y los pecados. Se trata de dejar de ser un simpatizante de la iglesia, una persona religiosa, para nacer de Dios y vivir una vida en comunión con Él”, concluyó el obispo.