Todo lo que consumimos es liberado por nuestro organismo de alguna manera. Hay sustancias que nuestro cuerpo aprovecha, mientras hay otras que desecha y expulsa. Por eso, cuando uno se alimenta mal, su cuerpo empieza a dar respuesta a esa alimentación. Por ejemplo, la ingesta de mucha grasa, de azúcares y otras sustancias pueden causar complicaciones tales como diabetes y obesidad. Necesitamos cuidar nuestro cuerpo sencillamente porque vivimos en él.

“Si no estableces una rutina de ejercicio para tu cuerpo, entonces, poco a poco, tus articulaciones y tus músculos empezarán a dar señales de debilidad y rigidez, y a perder agilidad y fuerza. Todo esto porque tú le has dado a tu cuerpo esa condición. ¿Qué hizo el cuerpo con lo que tú le has dado? Lo que podía hacer.

Así como un jefe de cocina solo puede preparar los platos con los ingredientes que le son proporcionados, así es también nuestro cuerpo. Sin embargo, aún más importante que lo que damos a nuestro cuerpo, es lo que llevamos a nuestra mente”, explicó el obispo del Centro de Ayuda Cristiano durante un programa de radio.

¿Cuál es tu fuente de información?

El obispo añadió que los contenidos que alimentan nuestra mente también son liberados de alguna manera, así como sucede con nuestro cuerpo. Ellos se van a convertir en creencias, pensamientos y comportamientos.

“Esto nos enseña lo siguiente: yo tengo que vigilar lo que traigo a mis oídos y a mis ojos. Tengo que vigilar mis fuentes de información y entretenimiento. La mayor guerra que existe, que es una guerra invisible y de la cual no se habla en las noticias (aunque las noticias forman parte de esta guerra), es la guerra de palabras, de ideas, de pensamientos buenos y pensamientos malos”, alertó el obispo.

Estemos hablando o estemos callados, las palabras están siempre rondando nuestra mente. Estas se juntan y forman pensamientos, creencias, sugerencias que llevan a las personas a practicarlas involuntariamente. Por eso las noticias de los medios de comunicación son peligrosas. Hay personas que ven las noticias todos los días, pero en su mayoría, se trata de contenido inútil.

“Como ser inteligente que eres, trae cosas a tu mente que te van a ayudar. Yo no conozco ningún contenido más positivo, fortalecedor, seguro y fiable que la Palabra de Dios. Cuando leo y medito en la Palabra de Dios, no estoy leyendo la palabra de un periodista, la opinión de un político o la sabiduría de un empresario. Cuando medito en la Palabra de Dios, estoy alimentándome de un poco de la mente de Dios. Y cuando tu voz interior se convierta en la voz de Dios, nada te derribará, nada va a ser imposible para ti”, concluyó el obispo.