La fe no sirve solo para conquistar, sino también para permanecer cuando hay fracasos.

La fe suele estar asociada a victorias y conquistas, pero la vida tiene altos y bajos. Y así como vivimos experiencias felices, también surgirán problemas y pérdidas. Por eso, la fe también es esencial para pasar por esos momentos de dificultad y resistir las luchas.

Durante la conferencia del “Congreso para el Éxito”, el pastor explicó que existen tres tipos de situación que todas las personas enfrentarán en algún momento de la vida, así como los héroes de la fe de los tiempos bíblicos.

“Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.” (Isaías 43:2).

LAS AGUAS

Las aguas representan los problemas comunes del día a día, como una deuda, una cuenta que no consigues pagar o un problema en el trabajo. En fin, cosas que intentan acorralarte y quitar tu paz.

“En esos momentos, mucha gente trata al Señor como si estuviese muerto, pues se desesperan, lloran y reclaman. Pero por grande que sea la aflicción, Dios jamás se olvida de quien eres y de tus necesidades. Debes confiar, perseverar, creer y con seguridad, verás el resultado”, exclama.

LOS RÍOS

Son luchas constantes, que llevas meses o años intentando vencer. Los ríos son una fuerte corriente de agua que te quiere arrastrar y hundir. Pero, por más que el miedo y la desesperación quieran sofocarte, no te pueden hacer naufragar.

“El mal trabaja con el miedo, que genera inseguridad y duda, los mayores enemigos de la fe. Por eso, mantén tu mente enfocada en la Palabra, pues ella no cambia. Las personas cambian, pueden decepcionarte, pero con Dios tienes la respuesta asegurada. ¡Ánimo! Si Él venció el mundo, tú también vas a vencer”, afirmaba.

EL FUEGO

Así como el fuego consume, destruye y acaba con todo, este es el mayor grado de dificultad que puedes llegar a enfrentar. Este tipo de problemas vienen para acabar con tus sueños y hasta con tus ganas de vivir.

“Cuando Sadrac, Mesac y Abednego fueron lanzados al horno de fuego por no arrodillarse delante de una estatua, Dios los libró (Daniel 3:15-28). Con eso, entendemos que el Padre no nos libra de la crisis, sino que nos libra “en la crisis”. Él no libra de la pandemia, sino que nos libra y bendice en la pandemia, siempre y cuando permanezcamos firme en Él”, orienta.

Recuerda: un día vas a pasar por el agua, otro día pasarás por el río, y otro pasarás por el fuego, pero si estás en la fe, hasta lo que iba a salir mal, saldrá bien.