RECONOZCA A DIOS EN SUS CAMINOS

Tenga siempre en mente Quién está guiando sus pasos. Muchos llegan a la iglesia con una mano adelante y la otra atrás y, después de que son bendecidos, se enfrían y abandonan a Dios. En poco tiempo vuelven a la condición inicial. Cuidado en no deslumbrarse con las conquistas y creer que son frutos de su capacidad. Es Dios quien endereza nuestro camino y nos mantiene firmes en él.