Muchas personas dedican años de su vida para tener una carrera y formarse profesionalmente. Sin embargo, cuando obtienen el título académico, algunas no saben qué hacer después. Al igual que ellas, otras se esfuerzan para iniciar un emprendimiento o trabajan arduamente para conquistar un ascenso, pero la falta de ideas para desarrollar sus metas las deja desorientadas y aturdidas.

En determinadas ocasiones, por ver que el tiempo avanza y por no saber qué ni cómo hacer para poder realizarse en la vida, algunos se frustran y dejan de luchar por sus proyectos. No obstante, este conflicto se debe a una razón principal: la falta de actitudes que Le demuestren a Dios una fe viva.

Lea, detenidamente, lo que dice la Sagrada Escritura:

“Por Mí mismo he jurado, dice el Señor, que por cuanto has hecho esto, y no Me has rehusado tu hijo, tu único hijo; de cierto te bendeciré, y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar…” Génesis 22:16-17.

Dios bendijo grandemente a Abraham después de ver en él semejante actitud de fe. Y, claramente, es eso lo que el Altísimo espera ver también en el ser humano. Por lo tanto, si la persona no manifiesta su fe y no tiene una meta establecida, Dios no la podrá capacitar ni tampoco le podrá revelar lo que debe hacer para alcanzar sus sueños.

El poder del Espíritu Santo

La situación puede no ser la mejor, pero, si tiene el Espíritu Santo, usted tendrá la sabiduría Divina para poder prosperar y disfrutar las promesas del Señor. Por ese motivo, manifieste la fe que usted tiene y priorice la Presencia de Dios, porque Él es Quien le dará la dirección que necesita para poder realizarse en todas las áreas de la vida.

“Y lo ha llenado del Espíritu de Dios, en sabiduría, en inteligencia, en ciencia y en todo arte, para proyectar diseños, para trabajar en oro, en plata y (…) para trabajar en toda labor ingeniosa.” Éxodo 35:31-33