Dios es Padre, y no cualquier padre. Él es el mejor Padre que pudiera existir. Tiene amor hacia nosotros que no somos capaces de comprender. Él sabe lo que es mejor para nosotros y suple todas nuestras necesidades cuando nos ponemos bajo Su cuidado. Pero en su infinito amor, Dios nos dio algo muy importante y precioso: El libre albedrío, que no es otra cosa que la libertad de tomar decisiones. Sin embargo, la mayoría no sabe usar esta libertad para hacer elecciones sabias y beneficiosas.

Este fue el mensaje de apertura del Santo Culto del pasado domingo, donde el obispo Paulo Roberto recalcó la importancia de tener una fe racional y práctica fundamentada en la Palabra de Dios para poder vencer los problemas y conquistar una vida feliz. Atención: Esto no es sinónimo de tener una religión.

«Dios no ha dado Su palabra como un Manual de Vida, y cuando la ponemos en práctica, vencemos los problemas y somos bendecidos, pero si no la practicamos, Dios no puede impedir que vengan los problemas y que estos nos superen. Por eso, a veces vemos personas religiosas, que van a una iglesia, pero no son felices, no tienen paz interior y no avanzan en la vida. Vienen a la iglesia, pero no obedecen a la Palabra de Dios, y por eso no consiguen vencer. La culpa, no obstante, no es de Dios. Dios nos dio cabeza para pensar, para usarla. Si usted no obedece la Palabra de Dios, usted no va a tener éxito», decía el obispo dirigiéndose a los asistentes.

Jesús dijo: «Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres» (Juan 8:32). Esta verdad es Jesús, pero debemos seguirlo, y solo existe una manera de seguir a Jesús: como dicen las Sagradas Escrituras. Esto es fe inteligente y racional.

La Palabra de Dios son los pensamientos de Dios, por eso, cuando meditamos en ella, recibimos la mente de Cristo, algo primordial para actuar tomando decisiones conscientes según la voluntad de Dios y no dejarse influenciar por la corriente de este mundo. Como está escrito:

«Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta» (Romanos 12:1-2).

La Biblia nos da la instrucciones para tener una comunión íntima con Dios, tener un matrimonio bendecido e incluso prosperar económicamente, porque Dios conoce todas nuestras necesidades. Hay mucha gente que actualmente está sufriendo por no tener qué llevarse a la boca, pero la Palabra de Dios dice que el diezmo es fundamental para la prosperidad económica. Si uno quiere prosperar, debe poner en práctica el diezmo.

Pero lo más importante es que, si obedecemos y practicamos la Palabra de Dios, la mayor bendición de todas se hará realidad en nosotros; el bautismo con el Espíritu Santo. «El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él» (Juan 14:23).

Por eso, lea, medite en la Palabra de Dios y, sobre todo, practique. Esto no es religión, es fe inteligente.