En todo el relato bíblico está demostrado que Dios establece una sociedad con personas que están dispuestas a trabajar. Él no excluye a los pobres, ni a los débiles, ni mucho menos a los pecadores, porque lo que realmente Le importa es la voluntad que ellos tienen para trabajar. Sin embargo, no hay ninguna evidencia de que Dios haya hecho milagros en una persona negligente.

Durante el período en el que estuvo en la Tierra, el Señor Jesús convocó a toda clase de pecadores y los transformó. Pero no fue así con los perezosos.

Dios no se asocia con perezosos

En la Biblia, hay muchos ejemplos de personas esforzadas que fueron seleccionadas por Dios para que los planes divinos se cumplan, por ejemplo: David cuidaba las ovejas cuando Samuel lo ungió para ser el futuro rey de Israel; Moisés apacentaba el rebaño de su suegro cuando el Señor lo llamó para que librara a su pueblo de la esclavitud egipcia; Gedeón estaba sacudiendo el trigo cuando el Ángel de Dios se le apareció y, a partir de ahí, fue el encargado de salvar a Israel de la opresión enemiga.

Podemos notar que Dios transforma solo a quienes estén dispuestos a hacer todo para obtener una nueva vida. Sin embargo, lamentablemente hay muchas personas que esperan que las cosas sucedan naturalmente sin siquiera esforzarse un poco y, por tener ese espíritu conformista, Dios no puede contar con ellas.