En el último Santo Culto del mes de agosto, el obispo Paulo Roberto explicó que, para vencer cualquier problema, la clave es no dejarse debilitar por lo sentimientos del corazón y fortalecerse espiritualmente por medio de la meditación diaria de la Palabra de Dios.

El pueblo de Israel fue liberado de las garras de sus garras de sus opresores en Egipto y partió rumbo a la Tierra que Dios les había prometido, pero surgieron muchas adversidades que exigían fortaleza y valentía.
Cuando Moisés murió, Josué se quedó abatido y desanimado por la falta de aquel que había sido su líder y guía. Es normal sentir el dolor de la pérdida de un ser querido, pero no podemos quedarnos postrados. Tenemos que seguir adelante, por eso Dios dijo a Josué:

«Levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. Yo os he entregado, como había dicho a Moisés, todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, […] Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida. Como estuve con Moisés, estaré contigo. No te dejaré ni te desampararé».
También le dijo:
«Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas»

Esta es la clave para vencer todos los problemas y los desiertos de la vida: ser fuerte y valiente. Esto es. no dejarse llevar por los sentimientos, y mirar siempre para Dios a través de la obediencia a Su Palabra.

En este mundo siempre vamos a escuchar palabra negativas, y la verdadera batalla empieza en nuestra mente. Tenemos que analizar siempre si las palabras que escuchamos están de acuerdo con la Palabra de Dios, y si no lo están, debemos rechazarlas inmediatamente. Para ello, necesitamos estar siempre bien alimentados con la Palabra de Dios, meditar en ella de día y de noche.

«Nuestra fuerza no está en nuestro brazo, en nuestro corazón o en nuestros sentimientos. Nuestra fuerza está en la mente, porque la fe que funciona es la fe inteligente, racional, que se apoya en la Palabra de Dios», aseguraba el obispo.

Josué venció las murallas que se levantaron posteriormente porque fortaleció su fe a través de la Palabra de Dios, y tú también vencerás esa muralla que está en tu vida. Esa muralla puede tener nombre de enfermedad incurable, deudas, deseos de suicidio… ¡No importa la gravedad la gravedad del problema!¡Dios es Dios de lo imposible! Aprende a derribar murallas como Josué este domingo a las 10h en todos los Centro de Ayuda Cristiano del país.