Las Palabras de Jesús nunca fueron pronunciadas en vano. Todas fueron confirmadas. Sus Palabras son más importantes que cualquier pronóstico, pues ellas se cumplen en la vida de las personas. Él dijo un día: «Aquel que viene a Mí, de ninguna manera le echaré fuera». Jesús dijo esto para ti, que estás cansado, oprimido y sufriendo.

Pero es necesario que vayas hasta Él. Tal vez te preguntes: ¿Cómo puedo ir hasta Jesús? Dios es Espíritu, y exige que le busquemos en espíritu. Esto significa que debemos buscarlo con sinceridad. Mira a tu alma, y búscalo de todo tu corazón. No sabemos como Él es, no podemos verlo, pero deseamos entregarnos a Dios, haciendo de Él nuestro refugio, nuestra fortaleza, dejando que Él tome la dirección de nuestras vidas, luego vendrá la solución. Después de la súplica sincera viene la sensación de confort.

El primer paso tu debes darlo; es ir al encuentro de Jesús. Él no especificó como, o quien debe ir hasta Él. Está escrito: «Aquel que viene a Mi…».

Por tanto, amigo lector, nada ni nadie te puede impedir  de llegar a Jesús. Él no está mirando a tus errores, no está preocupado con tu apariencia, pues lo que el Señor Jesús ve es el corazón. Sus Palabras no pasan y, si Él dijo que si vas a Él no serás rechazado. Por tanto, cree y acepta Su invitación para habitar en tu corazón.