Octubre es un mes dedicado, a nivel mundial, a concienciar a las mujeres de la importancia de vigilar su salud y de llevar a cabo un control ginecológico periódico.

El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. El mensaje es siempre el mismo: sensibilizar a la población de la importancia de la detección precoz para mejorar el pronóstico y la supervivencia de las mujeres aquejadas con esta enfermedad.
El cáncer de seno se convirtió, en el 2020, en el tipo más frecuente en todo el mundo, con más de 2,3 millones de mujeres diagnosticadas en el mismo año. Esta cifra superó los casos de cáncer de pulmón, que encabezaba la lista en los años anteriores.
Las mujeres más afectadas son aquellas que se encuentran en países desarrollados, debido a la mayor exposición al alcohol, al tabaco, al sobrepeso y al sedentarismo.
Pero no son todo malas noticias. Aunque los casos han ido en aumento, la investigación para vencer esta enfermedad también ha dado grandes pasos. Incluso en casos avanzados, la comunidad médica está empezando a ser más positiva, pues existen nuevos medicamentos y terapias que no existían hace más de 30 años.
Además, el cáncer de seno es menos mortal que otros tipos de cáncer. De hecho, la probabilidad de fallecimiento por esta patología es de aproximadamente 1 de cada 37.

Diagnóstico precoz y hábitos saludables

El conocimiento de los síntomas y la necesidad de acudir a la consulta ginecológica, al menos, una vez al año, es primordial. Esto es lo que se intenta transmitir a la población femenina con esta campaña para facilitar el diagnóstico precoz.
El autoexamen debe realizarlo cada mujer una vez al mes, una semana después del inicio de la menstruación. Las mujeres en menopausia también deben hacerlo una vez al mes. Si se detecta alguna anomalía se aconseja consultar inmediatamente al ginecólogo.
Otros síntomas a los que prestar atención:
– Un dolor en las axilas o el pecho que no cambia con el ciclo mensual.
– Picazón o enrojecimiento de la piel del seno, como la piel de una naranja.
– Erupción en uno de los pezones.
– Secreción de un pezón, posiblemente con sangre.
– Un pezón hundido o invertido.
– Un cambio en el tamaño o forma del pecho.
– Descamación de la piel en el seno o pezón.

Ante cualquiera de estos síntomas no se tiene que perder el control, ya que la mayoría de los bultos no son cancerosos, pero nunca se deben ignorar.
Adoptar hábitos saludables que podrían prevenir, no solo el cáncer de mama sino también otro tipo de problemas de salud, también es muy importante. Algunos de estos hábitos incluyen:
– Llevar una dieta saludable. Según algunos estudios, las mujeres que llevan una dieta mediterránea complementada con aceite de oliva virgen y frutos secos podrían tener un menor riesgo de sufrir cáncer de mama.
– Evitar el sedentarismo y hacer ejercicio regular.
– Descanso.
– Evitar el tabaco y las bebidas con alcohol.