El pasado domingo vivimos un domingo espectacular en la casa de Dios. No solo por las oraciones, ya que continuamos con el propósito de las 70 oraciones por los 70 hombres y mujeres de Dios, que está ayudando a muchas personas a vencer batallas personales, sino porque el mensaje compartido por el obispo ha acercado a muchos a la verdad.
No normalices los problemas espirituales
Antes de nada, el obispo quiso alertar de que, habitualmente, en el mundo, la gente tiende a normalizar cosas que tienen una raíz espiritual, como ver bultos, estar deprimido, tener insomnio o tener experiencias “paranormales”.
Recordó que el mal es real y que una de las mayores estrategias del diablo es hacer pensar a las personas que no existe. Sin embargo, la Palabra de Dios lo compara con un león rugiente, deseoso de “devorar”:
“Sed de espíritu sobrio, estad alerta. Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quien devorar.”
1 Pedro 5:8
Por este motivo, el próximo domingo 11 de octubre a las 10 de la mañana se luchará en contra de estos males espirituales en todas las iglesias del Centro de Ayuda Cristiano.
“Este propósito es para las personas que necesitan ayuda, porque Jesús vino para destruir las obras del diablo”, afirmó el obispo en la sede de Madrid.
Solo el Espíritu Santo nos puede llevar a la verdad
Otra de las estrategias del mal es hacer que las personas culpen a Dios por todas las desgracias que suceden en el mundo. Sin embargo, «el verdadero problema es que el ser humano se ha apartado de Dios. Y las consecuencias vienen. Es así de simple”, se lamentó el obispo Joaquim.
“Desde Génesis vemos que, mientras el hombre estaba con Dios, no le faltaba nada. Pero cuando se apartó de Dios, vinieron las consecuencias. Y hoy no es diferente.”
Pero las obras del mal no terminan ahí. Él hace que las personas vean la mentira como la verdad, pues es el padre de la mentira.
Lo que vemos hoy es que la mayoría de las personas normalizan la mentira, el robo, el pecado… Dicen que no pasa nada, pero para Dios no hay pecado pequeño o grande, como enseñaba el obispo.
Sin embargo, solo el Espíritu Santo nos puede ayudar a discernir lo bueno de lo malo, ya que está escrito que “nos guiará a toda verdad” (Juan 16:13) y que “convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8). Solo quien tiene el Espíritu Santo puede reconocer el engaño y distinguir el bien del mal.
El obispo añadió: “Quien tiene el Espíritu Santo es diferente, es feliz y no tira la toalla delante de las dificultades, porque lo que importa para él es lo que está escrito.”
Así finalizó la reunión, dejando una reflexión sobre la importancia de buscar la verdad, dejarse guiar por el Espíritu Santo y permanecer cerca de Dios.
También se realizó el clamor por las naciones, para pedir a Dios que proteja a las personas que están sufriendo a causa de hambres, guerras o catástrofes naturales y que levante hombres y mujeres de Dios que salgan al mundo a predicar el Evangelio y ganar almas para el Reino de Dios.


