Muchos sufren por falta de conocimiento, porque aún no conocen la solución a su dolor.
A veces no es por falta de buscar alternativas: han llamado a puertas, probado mil y una cosas para salir de su situación, para superar su problema… pero parece que este ha llegado para quedarse hasta el fin de sus días.

¿Pero realmente es así? ¿Ese problema es el final para ti?
Nosotros creemos que no lo es. Y si tú crees, así será.
Este Viernes Santo tienes la oportunidad de poner fin a cualquier situación que te está haciendo sufrir, incluso a aquellos problemas que parecen formar parte de tu vida desde hace años y que, de alguna manera, te han llevado a resignarte o a aceptarlos como parte de tu realidad.
Cuando el Señor Jesús fue crucificado, después de haber hecho solo el bien —curar enfermos, resucitar muertos y predicar sobre el Reino de los Cielos—, parecía que todo había terminado. Parecía humillado, fracasado y sin poder… pero solo desde un punto de vista físico, a los ojos de quienes aún no habían creído en Él.
En realidad, aquello fue una victoria: el cumplimiento de las Escrituras, un plan trazado por Dios que había llegado a su consumación. Un hecho que transformó la historia de la humanidad y la vida de millones de personas hasta hoy.
Isaías profetizó sobre este momento diciendo acerca del Señor Jesús:
“Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades
y cargó con nuestros dolores;
con todo, nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y afligido.
Mas Él fue herido por nuestras transgresiones,
molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él,
y por sus heridas hemos sido sanados.”Isaías 53:3–5

El Señor Jesús pasó por todo aquello y murió en la cruz por nosotros. Por ti. Para que nada nos impidiera llegar a la presencia del Padre y para vencer todo el mal que hace sufrir a la humanidad desde la entrada del pecado en el mundo.
El Viernes Santo no es un día de luto ni de tristeza por el sufrimiento que cargó Jesús. Es un día santo: de alegría, de gratitud y de poder. Un día en el que se conmemora la mayor de las victorias, porque el Señor Jesús venció en la cruz: resucitó y tiene poder para obrar en la vida de todos aquellos que deciden creer en Él.
Por eso, esta Semana Santa tienes la oportunidad de vivirla no como un festivo más, sino como un tiempo de fe, para recibir los beneficios que el Señor Jesús conquistó en la cruz por ti y por tu familia.
Por eso…
Esa enfermedad que padeces no es el fin.
Esa depresión que te oprime y consume tus fuerzas no es tu fin.
Ese problema económico que te ha sumido en deudas no es el fin.
Esa frialdad, la falta de comunicación y las peleas en tu hogar no son el fin.
Ese problema de adicción en tu hijo, ese dolor, ese sufrimiento… ¡no es el fin!
¡Será el principio!
Este Viernes Santo, 3 de abril, a las 15:00 h, haremos un clamor al pie de la cruz por las familias. La cruz vacía es el símbolo de victoria para todos los que creemos, porque el Señor Jesús ya no está ahí: murió, pero resucitó, y vive para salvar y manifestar su poder en aquellos que lo invocan con sinceridad.
Participa en cualquiera de las iglesias del Centro de Ayuda Cristiano, acompañado de tus seres queridos. Dios quiere bendecirte a ti y a toda tu familia.
“Estaba en la UCI, desahuciada: parecía que había llegado mi fin”
Antonia, tras sufrir muchos golpes en la vida, pensó que su fin había llegado en forma de una enfermedad letal.
La madrileña había perdido a un hijo y, posteriormente, a su marido, quien lo era todo para ella. Cayó en una profunda depresión y pensó que ya no podía sufrir más… hasta que una dura enfermedad llamó a su puerta.
“Cuando mi marido falleció, caí en una depresión que me llevó a estar ingresada en un psiquiátrico. Perdí el juicio, dejé de atender a mis hijos e intenté suicidarme dos veces”, recuerda.
Lo peor llegaría después:
“Encontré un bulto en el pecho y, cuando me lo fui a mirar, el cáncer ya estaba extendido. Me daban un 3 % de posibilidades de curación. Los médicos hicieron todo lo posible: cirugía, trasplante de médula, radioterapia, quimioterapia… pero finalmente me desahuciaron. Cuando quise darme cuenta, estaba en la UCI con insuficiencia respiratoria, sin tratamiento, esperando la muerte”.
Su sobrina, que había conocido la iglesia a través de la radio, empezó a orar por ella y a susurrarle palabras de ánimo. Antonia, a pesar de estar intubada, escuchaba todo.
“Empecé a creer en Jesús, en que podía salir de allí, y un día mi cuerpo empezó a reaccionar. Me subieron a planta y allí pedí que vinieran a orar por mí”, cuenta.
Ella misma decidió salir todos los martes del hospital para asistir a la reunión por la salud.
“Aun débil, iba con la ayuda de mi hermano y mi padre. Recibía la oración y la unción con aceite y, poco a poco, el cáncer se fue secando. Los médicos no daban crédito”.
A Antonia le dieron el alta en 1997 y hoy goza de buena salud:
“No he tenido recaídas. ¡Estoy sana! Y tampoco tengo depresión ni ganas de morir. Tengo el Espíritu Santo y Él me hace feliz”.
Recibe el aceite consagrado en Tierra Santa
Este Viernes Santo se entregará un frasco de aceite consagrado a cada asistente. Este aceite ha sido consagrado en Tierra Santa, concretamente en el jardín de Getsemaní, y posteriormente distribuido a todas las iglesias del Centro de Ayuda Cristiano.
Así como Antonia lo utilizó y vio resultados en su vida, tú también puedes verlos si lo usas con fe. El aceite en sí no es milagroso, pero Dios actúa a través de la fe de las personas.
Mi Familia al Pie de la Cruz
Viernes Santo, 3 de abril
15:00 h
En todas las iglesias del Centro de Ayuda CristianoCon entrada gratuita
Más información: 91 539 26 18 (también WhatsApp)


