Santo Culto: ¿Idólatra yo?

Ayer, 26 de abril, se celebró el Tercer Domingo en preparación para el Día de Pentecostés en todas las iglesias de España. Durante la reunión celebrada en Madrid, se realizaron diversas oraciones por la sanidad física y espiritual, la vida económica y familiar, además de una reflexión que escudriñó el corazón de los presentes con un tema impactante: ¿Eres idólatra? No te apresures a responder. Lee la siguiente reflexión y descúbrelo.

“No creo en ídolos y hace tiempo que no cargo imágenes”, debieron pensar muchos al principio cuando el obispo Joaquim introdujo el tema. Sin embargo, la idolatría, en la actualidad, va mucho más allá de lo que muchos imaginan. No es solo adorar una imagen, un cantante o un futbolista. De hecho, hay muchos cristianos que son idólatras y no lo saben.

“La idolatría moderna empieza en el corazón”, señaló el obispo. Es como una mala hierba que crece sigilosamente y, poco a poco, se adueña de él. El ídolo puede ser un hijo, el marido o la esposa, la empresa, el trabajo o el afán por ganar dinero. En definitiva, cualquier cosa que ocupe el primer lugar en el corazón se convierte en el dios de una persona. 

“Por tanto, considerad los miembros de vuestro cuerpo terrenal como muertos a la fornicación, la impureza, las pasiones, los malos deseos y la avaricia, que es idolatría.” (Colosenses 3:5) 

Como afirma el versículo, la avaricia es idolatría. A este respecto, el obispo quiso aclarar que no hay nada de malo en querer prosperar, pero nunca debemos aferrarnos al dinero. “Tener dinero o pedir a Dios que te abra los caminos no es pecado. Pecado es amar el dinero”, reiteró desde el altar de Atocha. 

Lamentablemente, hay personas que acuden a la iglesia, pero su principal motivación son las bendiciones. Es decir, estas ocupan el lugar que el Bendecidor debería tener. Sin embargo, solo quien ama verdaderamente a Dios y lo pone en primer lugar puede ser salvo y recibir el Espíritu Santo. 

En definitiva, la idolatría aparta a las personas de Dios, y Él no quiere que compartamos nuestro corazón con nada ni con nadie. Por eso, si usted quiere amar a Dios de verdad, por encima de cualquier cosa o persona en este mundo, saque de su corazón aquello que está ocupando Su lugar. 

 

Comparte:

Facebook
Twitter
WhatsApp
Telegram

Deja tu comentario