Ayer celebramos el «Domingo del Nunca Antes», una jornada que reunió a todas las personas que estaban atravesando una situación adversa sin precedentes, para presentársela a Dios y ponerle fin de una vez por todas. La inspiración de este propósito se encuentra en la historia del profeta Joel, quien convocó a todo el pueblo a volver su corazón a Dios para que cesara la destrucción que asolaba sus tierras.
“Como dijo el profeta Joel: ‘Despertad’. Es necesario que las personas despierten, no del sueño físico, sino del espiritual, pues el fracaso de aquella nación, y de muchas personas hoy en día, es el reflejo de su fracaso espiritual”, alertó el obispo para ayudar a los que se habían reunido en el Centro de Ayuda Cristiano de Atocha.
Y es que Dios no nos llamó solo para resolver un problema, sino para salvar nuestra alma. Y cuando le damos nuestra vida, Él nos da todo, incluso la solución a los problemas.
El secreto es dar
El obispo Joaquim quiso enseñar algo tan simple como poderoso: “Si entregamos nuestra vida a Dios, Él nos da Vida, porque uno cosecha lo que siembra. El secreto es dar”. Lo dijo porque muchos, cuando ya han resuelto sus problemas, se acomodan. Piensan que Dios se ha cansado de dar, cuando en realidad quienes se cansan de dar son las personas, no Dios.
El problema surge cuando uno, sintiéndose “lleno de bendiciones”, deja de dar y se aferra a lo que tiene. Entonces Dios no puede seguir dando a quien deja de dar.
“Dad, y se os dará: medida buena, apretada, remecida y rebosante, vaciarán en vuestro regazo. Porque con la medida con que midáis, se os volverá a medir.” (Lucas 6:38)
Con esto, el obispo no hablaba de ofrendas ni de diezmos, sino de entregar la propia vida. “Cuando entregas tu vida a Dios, esta deja de pertenecerte. Tu vida pasa a pertenecerle a Dios; entonces es Él quien te cuida, te guía y te da verdadera Vida a través del Espíritu Santo”.
Dios no quiere lo que tienes; quiere tu corazón. Y si se lo das, Él te dará todo lo que necesitas y, sobre todo, lo más importante: la certeza de la salvación eterna.












