“Estaba enfermo física y espiritualmente”

Maicon recibió la sanidad interior.

Antes de llegar al Centro de Ayuda Cristiano, Maicon estaba cansado de sus constantes visitas al hospital. Parecía que tendría que convivir con la enfermedad por el resto de su vida. La frustración de vivir con una salud frágil y el diagnóstico irreversible que le habían dado los médicos lo habían sumido en un profundo desánimo. 

“Tenía asma crónica y, según el especialista a —uno de los mejores en su campo—, tendría que vivir con esta enfermedad de por vida. Tendría que acostumbrarme. Pasaba días e incluso temporadas ingresado en el hospital, haciendo tratamientos, en la UCI… pero interiormente también estaba mal. Tenía muchos conflictos internos, tristezas, soledad y un vacío enorme”, reconoce. 

Su madre, que creía en Dios, no lo pensó dos veces cuando le dijeron que en el Centro de Ayuda Cristiano podrían ayudar a su hijo. “Mi madre me dijo que fuera con ella, que solo un milagro me podría ayudar, y yo fui por probar. Participé en las oraciones de martes por la salud, usé la fe y al cabo de un tiempo ya no tenía nada”. 

Maicon pensaba que con su salud restaurada tenía suficiente, pero enseguida se dio cuenta de que necesitaba algo más. “Ya no tenía la enfermedad, pero seguía teniendo un gran vacío. Cada vez que iba a la iglesia escuchaba hablar sobre el Espíritu Santo, que era el poder de Dios dentro de uno y que era imprescindible para la salvación del alma. Tuve el deseo de recibirlo y empecé a ponerlo en primer lugar. Cuando el Espíritu Santo vino sobre mí, hubo un antes y un después. Mis pensamientos cambiaron completamente y el vacío desapareció. Ahora soy muy feliz y tengo una vida plena.” 

Maicon Douglas 

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