Este Viernes Santo, participa con un propósito

Momento del clamor al pie de la cruz por todas las familias (Viernes Santo 2025)

El Viernes Santo es un día conocido y tradicional en nuestro país. Muchos lo celebran, pero pocos se detienen a comprender el verdadero significado de lo que ocurrió ese día… y que sigue estando al alcance de todos los que creen. 

Jesús llevó en la cruz nuestros dolores, enfermedades y pecados, como está escrito en Isaías 53. Esto significa que, cuando manifestamos nuestra fe en Él, podemos ser libres de todas esas cargas. 

En el Centro de Ayuda Cristiano lo celebraremos en todas nuestras iglesias, a las 3 de la tarde, en conmemoración del momento en que el Señor Jesús entregó Su vida.

Podríamos hacerlo a cualquier hora, pero elegimos recordar ese instante porque marcó el acontecimiento más importante de la humanidad: el velo que separaba al hombre de Dios se rasgó, y desde entonces todos podemos acercarnos a Él para encontrar restauración y una nueva vida. 

La familia al pie de la cruz

No podemos dejar pasar este día sin extender sus bendiciones a nuestros seres queridos. 

Sabemos que muchas familias están atravesando momentos difíciles: separaciones, adicciones, problemas económicos, enfermedades, conflictos…
Pero también sabemos que todo puede ser transformado al pie de la cruz, el mayor símbolo de victoria. 

Trae a tus familiares para que la protección de Dios esté sobre todo tu hogar. 

 

No vengas por tradición, participa con un propósito 

Por eso, este Viernes Santo, no participes como si fuera una celebración más. 

Ven con un propósito. 

¿Qué milagro necesitas ver en tu familia?
¿Qué respuesta estás buscando para tu vida?
¿Qué carga llevas desde hace tiempo y ya no quieres seguir llevando? 

¿Un problema de salud?
¿Ansiedad o depresión?
¿La frialdad matrimonial?
¿Un hijo con problemas de conducta o adicciones?

 

Este puede ser tu momento

Este Viernes Santo, ven con un propósito. 

Jesús no murió para que solo recordemos su sufrimiento, sino para que vivamos una fe real, experimentemos Su poder y glorifiquemos Su nombre con una vida transformada. 

 

Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades,
y cargó con nuestros dolores;
con todo, nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y afligido.
Mas Él fue herido por nuestras transgresiones,
molido por nuestras iniquidades.
El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él,
y por sus heridas hemos sido sanados.
 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
nos apartamos cada cual por su camino;
pero el Señor hizo que cayera sobre Él
la iniquidad de todos nosotros. (Isaías 53: 4-6)

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