La importancia de saber perdonar para poder vivir una vida feliz y sin ataduras del pasado es un secreto a voces. La psicología y la medicina advierten de los efectos nefastos que el rencor puede tener en la salud mental y física de una persona que se resiste a perdonar. Belén entendió esta necesidad, lo que la liberó para vivir un presente y un futuro diferente, sin miedo a que el pasado vuelva a repetirse en ella.
“Mi madre y yo vinimos a España para reunirnos con nuestro padre, pero cuando llegamos nos encontramos con que él había formado otra familia, lo que fue un gran golpe para nosotras.
Nos quedamos, literalmente, desamparadas, en una situación humillante. Mi madre cayó en depresión, lloraba constantemente y a veces buscaba a mi padre para rogarle que volviera con nosotras. Tiempo después cayó enferma y tuvieron que operarla. En ese momento solo contamos con el apoyo de su jefa.
Yo empecé a sentir odio y rencor hacia mi padre. No me podía creer que nos había hecho venir aquí para abandonarnos a mi madre, a mi hermano y a mí. Este sentimiento de rabia hizo que me convirtiera en una adolescente vacía, triste y desconfiada. Tenía miedo de que algún día un chico hiciera lo mismo conmigo.
Un día, mi madre escuchó un programa de radio que le llamó la atención. Se trataba del testimonio de una persona que había visto una transformación en su vida y en su familia tras participar en el Centro de Ayuda Cristiano.
Mi madre empezó a asistir y poco a poco fue superando la depresión. Yo también empecé a participar, a escuchar y a practicar lo que aprendía, y me convertí en una joven libre y feliz. Conseguí perdonar a mi padre, con el que tengo una buena relación, sin necesidad de echarle nada en cara. Tengo una vida plena y estoy segura de que voy a conseguir mis objetivos. El vacío de mi interior fue ocupado con la presencia del Espíritu Santo y mis hermanos y mi madre estamos muy unidos.”
Belén Estrella


