Santo Culto: No fuiste creado para estar vacío

Ayer se celebró en todos los Centros de Ayuda Cristiano el segundo día de Vida a Colores, un evento pensado para apoyar a las personas que sufren depresión y trastornos del ánimo, y transmitirles que pueden superar su situación con ayuda profesional y una fe activa en Dios. 

 

70 oraciones

En Atocha, 70 hombres y mujeres de fe formaron un pasillo para orar por el pueblo, mientras este lo atravesaba pidiendo a Dios la respuesta que cada persona necesitaba. 

Como no podía ser de otro modo, muchas personas notaron una diferencia en su interior o en su cuerpo: angustias, miedos, preocupaciones y dolores físicos desaparecieron, según relataron, con el poder de la oración. 

Uno de ellos fue Alfredo, un hombre al que un ictus había dejado con escasa movilidad y que dependía de un andador para poder caminar. Tras pasar por el pasillo de oración, comenzó a caminar solo, sin dolor y sin necesidad de ayuda externa.

 

 

Lo que Dios más desea es habitar dentro de ti

Después de orar por la familia y por la vida material de las personas reunidas, el obispo compartió algo muy sencillo, pero transformador: Dios no creó al ser humano para que estuviera vacío. 

«Porque así dice el Señor que creó los cielos (Él es el Dios que formó la tierra y la hizo, Él la estableció y no la hizo un lugar desolado, sino que la formó para ser habitada): Yo soy el Señor y no hay ningún otro.» Isaías 45:18 

Así como la tierra fue llenada de agua, luz, animales y vegetación, y el cielo fue cubierto de estrellas, astros y pájaros que lo habitan, el ser humano fue creado para ser lleno de la presencia de Dios. 

Sin embargo, esto solo puede suceder cuando la persona decide hacer de Dios el único Señor de su vida, porque Dios nos ha otorgado la libertad de decidir quién queremos que habite dentro de nosotros. 

«¿Quién entra en tu casa? ¿Todo el mundo? No. Solamente aquellas personas que tú permites. Del mismo modo, tú eres el dueño de tu vida y tú decides quién entra en tu corazón. Lo que Dios más desea es entrar, pero solo va a hacerlo si tú se lo permites. Él está a la puerta, llamando. ¿Le abres?», dijo el obispo antes de orar por aquellas personas que se sentían vacías y deseaban invitar a Dios a entrar en sus vidas. 

 

 

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