«Sentía un dolor inmenso en el alma»

La vida de Susana dio un vuelco devastador con la muerte de su madre y sus hermanos. Sumida en una profunda tristeza, empezó a autodestruirse.  La depresión, agravada por la prostitución y por un consumo reiterado de drogas, casi la lleva al borde de la muerte.
 

“La muerte de mi madre me devastó porque ella era mi todo. Ya había perdido a mis hermanos, pero cuando ella murió, caí en una fuerte depresión. No encontraba consuelo. Sentía un dolor inmenso en el alma, y fue este dolor el que me llevó a las drogas y a la prostitución”, recuerda Susana. “Mi vida era un caos, había perdido la alegría y el sentido de vivir, y quería autodestruirme. Consumía muchísima droga para que me diera una sobredosis, pero solo lograba perder el conocimiento. Me despertaba al día siguiente, preguntándome por qué seguía viva”, confiesa.
 

Tras muchos años de excesos, borracheras y situaciones humillantes, una amiga le habla de Dios y del Centro de Ayuda Cristiano. “Al principio no quería saber nada de Dios, porque yo Le culpaba de todo lo que había pasado en mi familia, pero después de mucha insistencia por parte de mi amiga, decidí ir. Desde el primer día que asistí, no volví a sentir dolor en el alma. 
 

Las cadenas de oración de los viernes fueron fundamentales en su transformación, así como las reuniones de los miércoles y domingo. «Empecé a practicar la Palabra de Dios porque creí que Él podía hacer de mí una nueva persona. Sabía que Él era el único que podía sacarme de ese abismo”, relata. 

 

Poniendo su fe en acción y dando oídos a la Palabra de Dios, Susana logró cambiar completamente su vida. “Hoy doy gracias a Dios porque llevo muchos años sin consumir nada, ya no me prostituyo y tengo paz. Desde el momento en que conocí personalmente a Dios y recibí el Espíritu Santo, soy muy feliz. La depresión se ha ido y he conquistado muchas cosas, pero lo más importante es que he conocido a Dios y que Él está dentro de mí.” 
 

Susana Hungría 

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