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No te alegres por esto
Centro de Ayuda Cristiano · 26 octubre 2026

El Señor Jesús nos enseña cuál debe ser el motivo de nuestra mayor alegría.
Un domingo buscando la mayor alegría
Ayer, domingo 25 de octubre, tuvo lugar una maravillosa reunión de Santo Culto en Madrid que comenzó con oraciones por la salud, la familia y la cura interior. El encuentro culminó con un profundo mensaje espiritual que llevó a todo el pueblo de Atocha a reflexionar sobre la temporalidad de las bendiciones y la eternidad del alma.

La misión
La Biblia nos cuenta que Jesús designó a 70 discípulos y los envió por las ciudades con una misión: sanar a los enfermos, liberar a los oprimidos y anunciar el Reino de Dios.
Cuando los 70 regresaron después de cumplir su cometido, estaban contentos, entusiasmados y emocionados porque habían sanado a muchas personas y expulsado demonios en Su nombre.
La misión se había cumplido, pero el Señor Jesús les enseñó que su mayor motivo de alegría no debía ser que los espíritus se sometieran a ellos, sino tener la certeza de la salvación de sus almas.
Lo mismo sucede hoy en día. Muchas personas que asisten a la iglesia reciben grandes bendiciones: alcanzan la sanidad física, restauran su matrimonio o consiguen estabilidad económica. Sin embargo, alegrarse únicamente por estas conquistas es perder de vista lo verdaderamente importante.
La mayor alegría debe ser la salvación del alma, tener un encuentro con Dios y recibir el bautismo con el Espíritu Santo.
«Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos» (Lucas 10:20).

La mayor alegría es la de la salvación
«Quizás perteneces a ese grupo de los 70. Estás feliz porque has conquistado muchas cosas, pero debes saber que, así como nacimos desnudos y sin nada, así partiremos de este mundo. Dios nos da todas las cosas para disfrutarlas mientras vivimos aquí, pero nada debe ser más importante que la salvación de nuestra alma, pues es eterna», enseñaba el obispo al pueblo madrileño.
Durante el mensaje, también se refirió a quienes creen que recibir un favor o una bendición significa automáticamente que Dios está con ellos y que, por tanto, sus almas están salvas. Sin embargo, explicó que recibir bendiciones no es lo mismo que alcanzar la salvación.
Mientras que para conquistar bendiciones basta con practicar la fe en las promesas de Dios, la salvación requiere entregar la propia vida al Señor Jesús.
Por último, el obispo dirigió unas palabras a quienes podrían estar atormentados por la culpa o por los errores cometidos en el pasado.

«Dios quiere hacer morada en ti. Él ya te perdonó», afirmó.
Jesús vino al mundo para salvar. Y este domingo, la iglesia se llenó de la alegría de la salvación.
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