Las vivencias de Cristina en su infancia tuvieron mucho que ver con las decisiones que tomaría más adelante en la vida. Varias relaciones fallidas, tres hijos sin una estabilidad familiar y una fuerte adicción al alcohol fueron el resultado de un vacío profundo que no sabía cómo llenar.
“Desde los 7 años sufrí abusos sexuales en mi entorno familiar y desde entonces crecí con mucho vacío, tristeza y rencor. Esto hizo que me fuera de casa a los 13 y que a los 15 años tuviera a mi primer hijo”, recuerda la joven.
En lugar de centrarse en la crianza de su hijo, Cristina se refugió en el alcohol. “Empecé a beber a todas horas porque me hacía olvidarme del dolor y del vacío que llevaba dentro.”
Tras el fracaso de su relación, vinieron otras que tuvieron el mismo fin. “Volví a tener otra relación y pasó lo mismo. Tuve a mi segundo hijo, pero seguía siendo esa persona triste y vacía. Me separé, y una vez más me embarqué en otra relación, de la que nació mi tercer hijo. En esa época desayunaba cerveza y necesitaba alcohol para poder dormir.”, lamenta.
Profundamente deprimida, pensó que otra relación vendría para ofrecerle el amor y el apoyo que necesitaba, pero no fue así. “Para que no se fuera empecé a fumar marihuana porque no quería sentirme sola.”
Cuando fue invitada al Centro de Ayuda Cristiano, aceptó porque sabía que no tenía nada que perder, aunque tenía algunos prejuicios que pronto se desvanecieron.
“Escuché que Dios podía llenar cualquier vacío y eso me levantó. Dejé de hacer lo que me gustaba y buscaba a Dios con fuerza, incluso de madrugada. Hice propósitos, asistía los domingos, miércoles y viernes a la iglesia. También empecé a leer la Biblia y me bauticé en las aguas. Abandoné la relación tóxica en la que estaba y me entregué a Dios por completo. Entonces recibí el Espíritu Santo, que es la mayor bendición, y es todo lo que necesito.
Tengo una nueva vida, soy feliz, soy libre de la adicción y la enfermedad, soy una madre para mis hijos y persevero en este camino porque no quiero que nada me separe de Él.”
Cristina Cardona


