Santo Culto: Hijos pródigos dentro de la iglesia

El pasado domingo, 23 de agosto, el Santo Culto estuvo marcado por un mensaje basado en la conocida parábola del hijo pródigo. Aunque esta historia suele asociarse con quienes se alejaron de la iglesia y necesitan regresar a los brazos del Padre, el obispo Joaquim presentó una reflexión sobre “otro tipo de hijo pródigo”: aquel que permanece dentro de la iglesia, pero que, en su interior, está perdido y necesita volver a Dios antes de que sea demasiado tarde.

Cuando muchas personas llegaron a la iglesia, lo hicieron con las manos vacías, tanto en el sentido literal como en el espiritual. Algunos enfrentaban depresión, dificultades económicas, problemas familiares, espirituales o incluso de salud. Como un Padre que cuida de sus hijos, Dios fue restaurando diferentes áreas de sus vidas, abriendo puertas y transformando situaciones.

Sin embargo, mientras luchan por alcanzar sus sueños y conquistar aquello que desean, existe el peligro de dejar en segundo plano lo más importante: la salvación del alma.

La Biblia advierte: “¿De qué sirve ganar el mundo entero y perder la propia alma?”

Dios, por supuesto, desea rescatar a quienes un día estuvieron en la iglesia y, por diferentes motivos, se alejaron de Su presencia. Pero también quiere alcanzar a quienes continúan asistiendo regularmente y, precisamente por estar dentro de la iglesia, pueden pensar que ya están salvos, cuando en realidad están lejos de Dios porque no lo han buscado por encima de todas las cosas.

Estar en la iglesia no significa estar cerca de Dios

Durante el mensaje, el obispo Joaquim hizo una invitación directa a quienes pudieran encontrarse en esa situación:

“Quizás estás aquí, pero estás perdido. Solo tienes que ser sincero, reconocer que estás perdido y que necesitas conocer a Dios. Si quieres, puedes hacerlo ahora mismo. El Padre está con los brazos abiertos”.

La invitación fue a dejar de lado las apariencias, reconocer la propia condición espiritual y regresar a los brazos del Padre a través de una oración sincera.

30 de agosto: Un domingo para regresar

El próximo domingo será doblemente especial con la celebración del “Domingo del Regreso”, una ocasión preparada especialmente para quienes, en algún momento, se alejaron de la presencia de Dios y desean volver a los brazos del Padre.

Será una oportunidad para fortalecer la vida espiritual por medio de la Palabra de Dios y de la Santa Cena, recordando que siempre es posible regresar mientras haya un corazón dispuesto a reconocer su necesidad de Dios.

Si eres un hijo pródigo, debes saber que Dios lleva tiempo esperando por ti. No para juzgarte, sino para recibirte con los brazos abiertos, perdonarte y bendecirte. Y entre todas Sus bendiciones, existe una que está por encima de todas las demás: la salvación.

La parábola del hijo pródigo expresa así la alegría del Padre al recibir de nuevo a su hijo:

“Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”.

Lucas 15:22-24

 

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