En el Centro de Ayuda Cristiano estamos inmersos en el Ayuno de Daniel, desde el pasado 3 de mayo hasta al próximo domingo 24 de mayo, día de Pentecostés, que celebraremos en todas las iglesias del país. A continuación puedes descubrir qué es, los beneficios que te aportará y cómo puedes participar. ¡Aún estás a tiempo de unirte a este propósito que cambiará tu mente y te conectará con Dios de una manera que nunca imaginaste!

Tal vez ya hayas oído hablar del Ayuno de Daniel, o quizás sea la primera vez. Pero si deseas ser más inteligente, tener más dominio propio, más intimidad con Dios, más sensibilidad a la voz de Dios y quieres crecer espiritualmente, entonces el Ayuno de Daniel es para ti.
Vamos a entender qué es el Ayuno de Daniel y de dónde viene este nombre:
“Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse.” (Daniel 1:8).
Daniel era un joven hebreo que había sido llevado cautivo a Babilonia, como tantos otros hebreos. Y algunos jóvenes fueron reclutados para servir en el palacio. Entonces, serían preparados y se les daría ropas, alimentos y educación.
Él se dio cuenta de que las comidas y bebidas de Babilonia le harían daño, tanto física como espiritualmente. Donde hay vino, hay fiesta y conversaciones vanas. Y Daniel no quiso convertirse en un babilonio; quiso mantener su identidad como un joven de Dios. No quiso mezclarse con esos ambientes, personas y costumbres. Entonces, comenzó por la comida, pero extendió esto a su comportamiento y amistades. Se propuso mantenerse íntegro, a pesar del entorno en el que vivía.
Esto nunca ha sido tan relevante como en los días de hoy. En tiempos en que las personas están mezcladas en redes sociales, siguiendo a muchas personas y mirando la vida de los demás. Nunca ha sido tan importante no contaminarse con el “vino” de este mundo. Ahora, no hablo de comida, sino de costumbres, creencias, palabras e informaciones que te van ensuciando y convirtiendo en una copia del mundo. Incluso aquellas personas que dicen “yo soy diferente” son copias de un conjunto de personas.
Por eso, Daniel decidió aislarse, y pidió al jefe de los jóvenes que cambiara su alimentación.

“Te ruego que pongas a prueba a tus siervos por diez días, y que nos den legumbres para comer y agua para beber. Que se compare después nuestra apariencia en tu presencia con la apariencia de los jóvenes que comen los manjares del rey, y haz con tus siervos según lo que veas.” (Daniel 1:12-13).
“Al cabo de los diez días su aspecto parecía mejor y estaban más rollizos que todos los jóvenes que habían estado comiendo los manjares del rey.” (Daniel 1:15).
Es decir, quien hace el Ayuno de Daniel de verdad percibe la diferencia en poco tiempo.
Este no es un ayuno de alimentos. Como mencionamos anteriormente, Daniel comenzó por los alimentos, pero en todo su comportamiento se aislaba de Babilonia.
Con respecto a lo que comes, consulta a tu nutricionista y a tu médico.
El Ayuno de Daniel no tiene que ver con tu cuerpo, sino con tu mente, con tu cerebro.
¿Qué “ingieres” con tus ojos y con tus oídos? ¿Qué haces con lo que está en tu mente? De eso se trata el Ayuno de Daniel.
Vas a seleccionar información que sea útil (especialmente la que te acerque más a Dios) y, por lo tanto, recibirás de Él inteligencia y dirección para las cosas que necesitas hacer. Dios le dio a Daniel la capacidad de enfrentar un ambiente hostil.
El Libro cuenta cómo fue perseguido por personas envidiosas (como en el foso de los leones). Todos estamos rodeados de personas que quieren vernos tropezar y desean nuestra derrota. Por eso, es muy importante que aprendas a conectarte con Dios para sobresalir.
La sociedad de hoy es totalmente anti-Dios. Y si no te cuidas, te volverás igual a todo el mundo. Hoy se ven “evangélicos” haciendo lo mismo que hace el mundo. La única diferencia entre ellos y los demás es que dicen ser “evangélicos”. Ya se mezclaron. Están en medio de “Babilonia” y se han vuelto como los “babilonios”.
Ahí está la razón por la que debes hacer el Ayuno de Daniel.
Entonces, ¿cómo hacer el Ayuno de Daniel?

En este propósito, sugerimos hacerlo durante al menos 21 días.
Solo vas a acceder a información de este mundo que sea realmente necesaria para tu trabajo y estudio.
Fuera de eso, vas a cortar todo consumo de información inútil, incluyendo: redes sociales, navegar por páginas de tiendas (que te hacen desear productos), todo tipo de juegos (videojuegos, fútbol u otras fuentes de distracción), música secular, noticias del mundo y series de televisión. Todo eso vas a descartarlo.
Puedes ver contenidos cristianos, leer libros espirituales (especialmente la Biblia). El Evangelio de Juan, por ejemplo, tiene 21 capítulos; puedes leer uno por día. Escucha mensajes de fe que te levanten y te instruyan. Ve más a la iglesia para aprender más sobre la Palabra de Dios. Ora más y mantén tu mente conectada con Dios (aunque no cierres los ojos ni dobles las rodillas, pero que tu espíritu esté en constante conversación con Dios).
¿Qué vas a percibir a lo largo de estos 21 días? Tendrás menos ansiedad, menos preocupación y menos distracción; escucharás más la voz de Dios, y eso se reflejará en tu vida y en tus decisiones.
¿Te animas a hacer el Ayuno de Daniel con nosotros?
Pregúntale a Dios qué debes hacer. El propio Espíritu de Dios te mostrará cómo puedes agradarle.
Serán 21 días para desconectarnos del mundo, desintoxicarnos de información inútil y conectarnos más con Dios para escuchar Su voz.
Después, cuéntanos cómo te fue.


