Santo Culto: Dios sana hoy

Ayer, 13 de septiembre, se celebró en todos los Centros de Ayuda Cristiano un Santo Culto muy especial, que tuvo como objetivo recordar a todas las personas que Jesús es el mismo del que hablan las Escrituras. Él no ha cambiado y Su poder para sanar vidas sigue estando vigente, algo que quedó ampliamente demostrado durante la reunión.

En Madrid, antes de proceder a las oraciones por la sanidad física, el obispo oró por aquellos que se encontraban enfermos en el alma, pues no son pocos los que cargan en su corazón con depresión, culpa, pecado y sentimientos que destruyen su vida desde dentro. Después de clamar a Dios por la sanidad interior de los asistentes, llegó el momento de orar por la restauración de su salud física.

Varias personas testificaron que, después de las oraciones, percibieron cómo el malestar físico que habían arrastrado durante mucho tiempo desapareció.

 

Solo podemos tener paz en Cristo

Pero el momento más especial de la reunión aún estaba por llegar: la Santa Cena y la Palabra que Dios tenía reservada para cada uno de los asistentes.

El obispo volvió a hablar sobre la paz, retomando aspectos importantes que había abordado el domingo anterior, especialmente la necesidad de limpiar el corazón de los resentimientos y los malos sentimientos.

“Y que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, a la cual en verdad fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.”
Colosenses 3:15

Recordó a todos que la paz que todo ser humano necesita solo puede venir de Dios y que aquellos que le dan la espalda no pueden alcanzarla.

“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tenéis tribulación; pero confiad, yo he vencido al mundo.”
Juan 16:33

Enfatizó también que, en el mundo, todos vamos a enfrentar problemas y que el único que puede proporcionarnos las fuerzas espirituales necesarias para superarlos y vencer la guerra por la salvación de nuestra alma es el Espíritu Santo.

“¿Qué fue lo que dio fuerzas al Señor Jesús para enfrentar la cruz? El Espíritu Santo”, afirmó.

La Santa Cena fue presentada como una oportunidad para hacer borrón y cuenta nueva, acercarse a Dios y recibir Su presencia.

El obispo explicó, además, que los elementos servidos en esta ceremonia tan sublime simbolizan el cuerpo y la sangre del Señor, es decir, Su entrega por nosotros. Por lo tanto, quienes participan también están entregando su vida a Él y mostrando su disposición a hacer Su voluntad.

La última oración marcó uno de los momentos más especiales de la mañana, en el que muchos, sin duda, entregaron sus vidas en las manos de Dios para recibir la paz que solo Él puede dar.

 

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