Santo Culto: “Dios no te condena, pero debes tomar decisiones”

Ayer se celebró el Domingo del Reencuentro en todos los Centros de Ayuda Cristiano, una reunión especial a la que acudieron muchas personas que se habían alejado de la iglesia, pero que decidieron volver a los brazos del Padre.

Nadie las ha juzgado, mucho menos Dios, que, como Padre amoroso y compasivo, desea abrazar y restaurar a todos aquellos que se encuentran lejos de Él.

En Madrid, el obispo Joaquim expresó su profunda alegría al volver a ver rostros conocidos en la casa del Padre. “Si vienen pensamientos a tu mente de que te van a criticar o juzgar, deséchalos. Dios no te juzga y nosotros tampoco”, afirmó.

Nuestra vida está hecha de decisiones, y las malas decisiones pueden tener consecuencias devastadoras. “El hijo pródigo tomó la decisión de abandonar la casa de su padre y, por ello, sufrió profundamente. Pero, a veces, Dios permite este tipo de situaciones para que veamos que sin Él no somos nada”.

Lo importante, como explicó el obispo, es tomar buenas decisiones. En este caso, la decisión de volver a los brazos de Dios con humildad.

Sin embargo, antes de invitar a los presentes a subir al Altar como un acto de fe y de regreso a Dios, el obispo enseñó que el precio a pagar es renunciar al pasado y perdonar a aquellos que les hicieron daño, pues Dios no puede perdonar a alguien que alberga odio o rencor en su corazón.

Después de una oración, aquellos que estaban dispuestos a tomar la decisión de abandonar el pecado y perdonar subieron al Altar en búsqueda de la nueva vida que Dios tenía reservada para ellos.

Así lo expresa la Palabra de Dios en el relato del hijo pródigo:

“Pronto; traed la mejor ropa y vestidlo, y poned un anillo en su mano y sandalias en los pies; y traed el becerro engordado, matadlo, y comamos y regocijémonos; porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado.”
Lucas 15:24

Del mismo modo, sabemos que ha habido alegría en los cielos por todas estas personas que este domingo decidieron restaurar su comunión con Dios.

La vida está hecha de decisiones, y esta ha sido la mejor decisión de sus vidas.

 

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