Domingo 8 de marzo: Día de la cura interior de la mujer en el Centro de Ayuda Cristiano

Cada 8 de marzo, desde 1977, se celebra el Día Internacional de la Mujer. La Asamblea General de las Naciones Unidas eligió esta fecha para reivindicar los derechos de las mujeres en todo el mundo. Cada año se centra en un tema diferente y, en 2026, se ha dedicado a visibilizar el difícil acceso a la justicia que enfrentan mujeres y niñas en muchos países.

Es loable el esfuerzo que realizan las instituciones, tanto en nuestro país como en otros, para luchar contra la injusticia que afecta especialmente a las mujeres. Sin embargo, no se puede hablar de verdadera justicia sin hablar de Dios: el Juez justo que aborrece la injusticia. Él vela siempre, no solo por la justicia, sino también por el bienestar interior de todas las mujeres que lo buscan

 

Día de la cura interior de la mujer

Este domingo 8 de marzo, a las 10 de la mañana, coincidiendo con la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, se realizará en el Centro de Ayuda Cristiano, un homenaje especial en el que todas las mujeres podrán recibir un mensaje de esperanza y una oración de cura interior. 

No son pocas las mujeres que han cargado una losa invisible: estrés, sueños frustrados, traumas del pasado, síntomas depresivos y pensamientos negativos. Un peso que les impide vivir la vida plena, feliz y llena de paz que Dios desea para cada una. 

 

«Dios curó mi interior de la culpa, la soledad y el deseo de morir»

Un ejemplo del intenso dolor emocional que puede cargar una mujer, y del poder de Dios para liberar y sanar, es la historia de Eva. Perdió a su padre de manera trágica cuando tenía solo 11 años. El sentimiento de culpa la acompañó durante años, llevándola incluso a intentar suicidarse en dos ocasiones. 

“Cuando asesinaron a mi padre fue un golpe, pero cuando escuché a mi madre decir que había muerto por mi culpa, aquello me destruyó por completo. Hoy sé que eso no es cierto, pero ese sentimiento me mantuvo cautiva durante muchos años”, recuerda. 

Eva reconoce que la falta de apoyo familiar profundizó aún más su dolor. “Para mí, el apoyo familiar no existía. Me sentía rechazada y despreciada. Con el tiempo, estos sentimientos crecieron hasta que caí en una depresión profunda. No podía dormir y no le encontraba sentido a la vida; nunca había sido feliz y pensaba que así sería por siempre.” 

El sufrimiento alcanzó su punto máximo después de muchos años intentando salir sola de aquel abismo interno. La soledad, el agotamiento y los intentos frustrados por avanzar la llevaron al autoabandono y a la rendición de su vida. “Pensaba que la muerte sería la única que podría traer alivio a mi alma e intenté suicidarme varias veces. Sobreviví, pero sufrí gastritis crónica y úlceras que me afectaron durante años”, explica. 

Eva buscó ayuda profesional, pero nada logró sacarla del abismo. “Mi autoestima estaba por el suelo, mi interior vacío y pensaba que nadie podría quererme. No tenía a quién aferrarme.” 

Un día, mientras caminaba por la calle, un trozo de periódico en el suelo captó su atención. Contenía palabras de esperanza que cambiaron su vida. 

“Conocí el Centro de Ayuda Cristiano a través de un trozo de periódico. Llegué por primera vez un sábado y las palabras del pastor me impactaron: ‘Si quieres cambiar tu vida, aprovecha la oportunidad. Vuelve mañana domingo’, me dijo.” 

Eva decidió creer y se aferró al Señor Jesús. Empezó a practicar la Palabra de Dios, y Él lavó su interior y sanó su alma. 

“Hice cadenas de oración los martes por mi salud, los viernes por mi liberación y los domingos por mi cura interior. Han pasado años desde aquel día y hoy estoy totalmente libre de culpa, de deseos de suicidio y de todos los sentimientos negativos. Soy feliz, realizada y ayudo a otras personas que, como yo, no encuentran una salida.”

 


Eva es una de las miles de mujeres que han experimentado la sanidad interior que solo el Espíritu Santo puede realizar en el alma. Su historia es un ejemplo de lo que Dios quiere y puede hacer en tu vida. Solo necesitas dar el paso y acudir este domingo a tu Centro de Ayuda Cristiano más cercano, a las 10 de la mañana. ¡Date esta oportunidad, mujer de valor!

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