Los recuerdos negativos de la infancia le hicieron crecer con un sentimiento de inseguridad y tristeza. La relación de sus padres era muy problemática, al punto de golpearse y maltratarse el uno al otro. Él observaba y guardaba en su retina aquellas imágenes violentas. Todo esto le marcó de tal manera, que pensó que nunca sería feliz.
“Llegué a ver a mi madre tirada en el suelo mientras mi padre le propinaba palizas, pero también nos pegaba a nosotros. Luego mi madre descargaba su frustración en mi hermana y en mí”, recuerda. “Nos encontrábamos trabajos de brujería en la puerta, animales muertos y fotos de la familia agujereadas. Mi madre se hundió en una depresión y mi hermana y yo empezamos a sufrir tormentos espirituales.”
Todo esto le pasó factura al joven, que la única vía de escape que consiguió ver fue el alcohol y las drogas. “Yo también me fui deprimiendo con el tiempo. Intentaba llenar mi vacío con fiestas, saliendo con los amigos y consumiendo drogas, pero cada vez me sentía peor. Fue en ese momento que mi madre conoce el Centro de Cristiano y me invita a ir con ella”.
Andrés dice que el primer día en la iglesia le marcó mucho. “El pastor dijo que Dios podía sacar la tristeza y realmente sentí alivio y paz desde el primer día. Hice las cadenas de de oración de miércoles, viernes y domingo y dejé las drogas”.
Pero el mayor cambio vino después.
“Cuando el pastor habló sobre el Espíritu Santo vi que era mi oportunidad de cambiar por dentro, de tener pensamientos diferentes. Entregué mi vida en el altar por completo y mi vida empezó a tener sentido. Mi mente cambió, mi carácter cambió, y Dios me bendijo mucho en todas las áreas. Ahora soy un joven feliz, tengo paz, estoy casado y tengo una familia bendecida, pero sobre todo tengo lo más importante, que es la presencia de Dios. Pero no solo eso, mi madre y mi hermana también están liberadas y con sus vidas transformadas”, concluye.
Andrés Castro
La misma transformación que ha tenido lugar en la vida de Andrés también puede acontecer en ti. El Espíritu Santo desea vivir en el interior de todos aquellos que están dispuestos a rendir sus vidas a Él.
Este domingo, 24 de mayo, a las 10 de la mañana, tienes la oportunidad de entregarte a Dios y recibir la preciosa presencia del Espíritu Santo en el Día de Pentecostés, pues será derramado sobre todos aquellos que se unan a nosotros con este mismo propósito, en cualquiera de las iglesias del Centro de Ayuda Cristiano.
¡No pierdas esta oportunidad de empezar una nueva vida!


